
Es curioso y creo que una mujer de mi edad ya empieza a preocuparse de algún modo serio sobre esto de la relación afectiva. Cómo lograr estar con el otro, sin necesariamente desdibujar los límites de “mi” con el “tú” y lo que empieza a encerrar el “nosotros”. En medio de la coqueta timidez de no absorber al otro alguien puede empezar con una sutil demanda afectiva y ahora me genera dudas sobre si lo que alguna vez leí en el texto Platónico de “El Banquete” hace parte de uno de esos cuentos más que me hacían soñar de niña con un amor eterno e inolvidable. Y en la semántica de llamar Platónico al texto mencionado encuentro implícitamente la respuesta y es esa alusión a lo inalcanzable, lo intangible, lo que se queda en el mundo suprasensible, ahora la pregunta que sigue es ¿Qué esperar del amor en este mundo mediático?
A veces me da miedo sentir que todos aquellos que nos interesamos por el asunto del conocimiento entramos en esa delgada línea de riesgo frente a si es posible articular el conocer algunos mundos posibles a los que se ingresa por la vía de la razón y comprensión con el mundo de lo sensible de eso afectivo que en principio no implica razón, aquello llamado una relación. Generalmente cuando alguien se sitúa frente a un dilema de su vida amorosa, el cuestionamiento principal se refiere a uno mismo, una buena relación es sólo esa que le lleva a conocerse en las peores situaciones.
Cuáles son las comprensiones que hoy se generan sobre las relaciones de pareja y cómo se maneja la construcción identitaria de la pareja. Me da la ligera impresión que hemos caído en la anulación de nuestro self cuando ingresamos a la relación de pareja, cómo preservo mi mundo con y a pesar del otro?
No hay comentarios:
Publicar un comentario