martes, 1 de mayo de 2012

CONVERGENCIA DE LO SENSIBLE Y LA TÉCNICA EN LA CONSTRUCCIÓN DEL CAMBIO


Resumen
El presente artículo se propone reflexionar sobre el modo en que la psicología puede brindar posibilidades desde la investigación e intervención en la generación o destrucción de la vida. Las ideas surgen a partir del modo como la disciplina se ha posicionado y las distintas escuelas de pensamiento en sus lenguajes particulares permiten la emergencia de nuevos individuos capaces de generar novedades adaptativas para construir realidades generadoras de bienestar y autonomía. ¿Qué es lo que comprende hoy la psicología como objeto de estudio, más allá de la teleología de la intervención? ¿Cómo es que el psicólogo se posiciona no sólo desde una techné particular sino desde una disposición como humano para intervenir y co-construir el cambio? ¿Qué papel desempeña la heurística y el razonamiento abductivo en estos nuevos modos de concebir lo humano y posicionarse desde el saber profesional? Estos son algunos de los cuestionamientos que suscita el artículo al concebirnos desde el paradigma de la complejidad y los discursos actuales que se tejen en la inter y transdisciplinariedad.
Palabras clave: Complejidad, ecología, abducción, construccionismo.

Summary
This article aims to give some elements to reflect on how psychology can provide opportunities from research and intervention in the creation or destruction of life. Ideas come from the way the discipline has positioned and how the different schools of thought in their particular languages ​​allow the emergence of new individuals capable of generating adaptive to build new generating realities of welfare and autonomy. What is it that today includes psychology as an object of study, beyond the teleology of the intervention? How is it that the psychologist is positioned not only from a particular techne but from a provision as a human to intervene and co-construct the change? What is the role of heuristics and abductive reasoning in these new ways of understanding the human and the position from the professional knowledge? These are some of the questions raised by the article to conceive from the paradigm of the complexity and present speeches that are woven into the inter-and transdisciplinarity.
Keywords: Complexity, ecology, abduction, constructionism.

Introducción
La fundación de la psicología como disciplina, ha transitado por los modos particulares de concebir al individuo ordenado en lógicas contextuales, devenires políticos, sociales, económicos, artísticos, religiosos; que de una u otra manera han generado la transmutación del individuo y cada día la desventaja de las lógicas conceptuales que se supone permitían comprender e intervenir al objeto de estudio. Ha sido claro cómo las rupturas paradigmáticas han renovado nuestra ciencia, pero cómo también el ejercicio profesional de la psicología sigue siendo inestable y continúa reticente desde algunos enfoques a abordar lo que las palabras no alcanzan a explicar, parece que de alguna manera se realizara una escisión entre el saber teórico y nuestra condición pues casi que es el discurso conceptual el que impone los límites de lo que los fenómenos humanos pueden hablarnos, quizá sería válido preguntarse  ¿Cómo lograr ser humanos con y a pesar de la psicología?. El interés irreverente de la pregunta sin duda pone a la ciencia psicológica en un cuestionamiento fundamental sobre sus posibilidades de generar o destruir la vida, más específicamente, al hombre. El mundo en el que nos desenvolvemos invita a que estas reflexiones sean menesteres de quehacer profesional, hay un gran número de profesiones que pretenden dar solución a un amplio espectro de fenómenos en los cuales el hombre actúa como punto de partida y encuentro de los mismos, de allí que la presente reflexión se sitúe en la pregunta de ¿Cómo la psicología puede construir posibilidades ó destruir la vida humana?, lo anterior conectando de nuevo la idea de los alcances explicativos de nuestras teorías que bien podrían ser sólo referentes que jamás lograrán tener todo el territorio de lo humano.

Los modelos explicativos en la constitución de lo humano
Los modelos explicativos construidos desde distintas bases epistemológicas, se han encontrado con el obstáculo de devenir generales posicionando un saber ante ciertas realidades construidas y vividas por el hombre, Shotter (2001) manifiesta al respecto:

El obstáculo de los enfoques “científico – naturales” reside en que al afirmar que ofrecen teorías generales, pretenden antes de tiempo ser capaces de hablar correctamente en las discusiones en nombre de todos aquellos a los que estudian. Pero al hacerlo, los silencian. Les niegan la voz, la oportunidad de hablar sobre la naturaleza de sus propias circunstancias singulares. Les niegan la ciudadanía en su sociedad. Para que eso cambie, lo que se necesita, según parece, es dar forma a algo que en la actualidad no existe: una nueva sociedad civil, toda una “ecología social” de regiones y momentos interdependientes de la vida social, en cuyo seno quienes realmente están implicados, puedan explorar, analizar y debatir caminos posibles que conduzcan hacia el futuro (Shotter, 2001, pp 31).

Este tipo de ciudadanía del cual nos habla al autor daría cuenta en un primer momento de la voz silenciada del individuo, objeto de estudio de la psicología, y saberes correspondientes a fines contextuales en cada periodo histórico, así si bien los modelos muestran evoluciones paradigmáticas que han abierto el camino a nuevas posibilidades discursivas, no se sabe hasta que punto se establecen diálogos colaborativos para comprender e intervenir ante los dilemas humanos. Como autores esclarecemos teorías psicológicas que nos permiten explicar y reducir los fenómenos a los alcances explicativos de nuestros lenguajes, el tema es que no necesariamente lo humano ha estado como coautor en dichas invenciones o no por lo menos hemos dejado que ese asunto de lo sensible, se revele en los intersticios de la técnica.

El horizonte disciplinar no limita las emergencias y novedades que pueda ir adquiriendo en conversaciones recursivas con otros saberes donde su trascendencia estará dada por la capacidad de posicionarse generativo ante el ser humano, de tal suerte que cada paradigma es sólo un modo metafórico para conocer y co-construir con el objeto de estudio. Al realizar la lectura histórica se observa cómo las teorías habituales de investigación devenían causales bajo nociones científicas que implicaban la ruptura del observador con el fenómeno en tanto debían conservarse y evidenciarse los principios inherentes a toda realidad que explicaran acertadamente, sin margen de error, lo humano. La modernidad implicó posicionamiento ante el acto de conocer, de las posibilidades de predicción y control; en ese sentido los discursos que se referían a lo humano versaban sobre el control, regulación y si se quiere, alienación para responder a ciertos ánimos unificadores por parte de las instituciones dominantes. Lo anterior respondiendo básicamente a que cada época viabilizó la construcción de modelos explicativos en relación a los alcances del contexto, de las nociones de libertad y autonomía que desde lo socio-cultural se tenían del sujeto.

Lo estructural situó su discurso sobre los parámetros biologicistas que implicaban regularidad, normalidad desde la herencia filogenética. Importante aquí los principios de determinación, costumbre, universalidad, regulación que de entrada negaban el papel de la experiencia y confiriendo a los roles el quehacer humano en tanto normalidad-anormalidad; lo que existía por fuera de esto, era necesario ajustarlo y no existía más que el discurso excluyente para propiciar reflexiones sobre eso que no podía reprimirse, contenerse y educarse. Si bien esta visión tenía alcances frente a una herencia biológica innegable, la generatividad presupondría la adecuación del individuo a una realidad (preexistente), independiente de su capacidad de elección. En palabras de Bruner (1990), la herencia biológica del hombre no dirige ó moldea la acción o la experiencia del hombre, porque no actúa como causa universal. En lugar de ello, lo que hace es imponer límites sobre la acción, límites cuyos efectos son modificables; la cultura y no la biología, es entonces, la que confiere significado a la acción situando sus estados intencionales subyacentes en un sistema interpretativo (Bruner, 1990, p. 48).

Este acercamiento, deja entrever, los alcances del modelo, es por esta razón que la psiquiatría por ejemplo, tendría tantas críticas desde Foucault (2000), debido a los parámetros normalizadores desde las instituciones de poder que restringían las posibilidades de emergencia de un sujeto autónomo constructor de realidades. Se concebía un individuo incapaz de asimilarse, por fuera de la regularidad, asumiendo como propia la tarea de defender a la sociedad de estos seres que, con su sola existencia, la amenazaban. Es así como el desde su experticia, era el juez que debía pronunciarse acerca de la peligrosidad de un determinado sujeto, es decir, debía ser capaz de prever su comportamiento futuro. ¿Dónde está entonces la posibilidad de la vida? Bajo esta mirada, la posibilidad es única, la del sujeto que se adhiere. No es gratuito entonces que ciertos modelos hayan tenido un mayor peso en las instituciones de salud, educativas, laborales incluso, basados en esta hipótesis de la necesidad imperante de un individuo sin voz, del cual se esperan ciertos rendimientos a nivel social.  

Las revoluciones que pretendieron reivindicar al sujeto, los movimientos que desde lo social, artístico, religioso develaron un sujeto despersonalizado en busca de la encarnación de lo humano, permitieron aperturas importantes en la nueva constitución teórico disciplinar de la psicología, con emergencias importantes en el tema interdisciplinar y posturas epistemológicas novedosas en cuya co-autoría se encontraba lo humano. Shotter (2001) al respecto manifiesta:

“ (…) en el mundo del construccionismo social el futuro no sólo tiene que ver con la predicción y el control, sino con la forma en que quienes están en él intervienen en su producción (…)  si he de tener un sentido de pertenencia a una realidad social, no me bastará entonces con tener simplemente un “lugar” en ella; también debo ser capaz de desempeñar un papel irrestricto en su constitución y su conservación como mi propia modalidad de “realidad social”, no como la “de ellos” sino como mi realidad y la de mi gente, como “nuestra” realidad (Shotter, 2001, pp. 32).

Con esta nueva postura, se deja de lado gran parte de la herencia de la ilustración en la cual se situó la psicología durante un buen tiempo y era su afán de encontrar verdades predestinadas en el fondo de la mente de los individuos, generalizables y alcanzadas por los más profundos métodos científicos que privilegiaban el análisis y rigurosidad en la técnica. Ahora, el llamado de la posmodernidad nos devela un sujeto del lenguaje, del cual ya no es necesaria la abstracción psicológica de sus procesos mentales sino que construye realidades y estas categorías le pertenecen ontológicamente.

La encarnación del paradigma y la construcción de posibilidades
El esbozo simplemente hace un recorrido abrupto sobre ciertos modos de entender al individuo que no deben juzgarse bajo polaridades de bueno – malo sino quizá, más o menos pertinentes en la ecología de los sistemas implicados en cada momento histórico. Esto sin duda hace parte del saber que como psicólogos debemos ir conociendo en la trayectoria profesional; mi asunto ahora es; ¿Hasta qué punto el psicólogo encarna el paradigma? Cuestión en la que creo ni la academia podrá dar una respuesta acertada y es porque nuevamente nos cruzamos con el tema de lo humano en lo cual más allá de co-construir realidades, no tendremos certeza del proceso individual de cada quien frente a su técnica; hablemos entonces de la psicología en un ámbito clínico y la responsabilidad con la que se encuentra el terapeuta, consultor o interventor en los procesos de “ayuda”.

Primero, cabe entonces el polémico tema el poder, que en la psicología fue situándose en el saber profesional, hoy en día ha ido orientándose hacia la horizontalidad, entendiendo que por encima de cualquier saber teórico se encuentra la condición humana y frágil que incluso nos hace situarnos isomórficos en los contextos de intervención; Estupiñán (20…)  muestra en sus reflexiones que los terapeutas, en este caso, sistémicos sabemos acerca de la obsesión por el poder que sería el síntoma de una paradoja de impotencia en las relaciones humanas, en ese orden de ideas la paradoja nos conduce a una posición muy limitada para transformar nuestros dilemas y conflictos humanos, en lo cual lo que propone el autor es la necesidad de hablar de una “heurística de la fragilidad” en tanto que lo que se concibe en términos de vulnerabilidad ó fragilidad, permita crear como sujetos activos y constructores de mundos de sentido para vivirnos en ellos, atendiendo siempre a evaluar esa postura frente al poder que circunscribe los círculos humanos. Ese aporte que realiza desde la humildad que nos es dada en la condición humana con la postura de fragilidad permite explicitar la influencia que como psicoterapeutas tenemos y reconocerla en otros (Estupiñán, 2005).

Por esa misma línea, Cecchin y Colaboradores (2002), complementan la reflexión sobre el tema del poder en el contexto desde una noción que denominan irreverencia entendiendo que como terapeutas sistémicos estamos enmarcados a cierta epistemología desde la técnica particular que escogemos, pero que sin embargo en algunos momentos puede limitar la generatividad en el contexto. Los autores parten de las preguntas ¿Cómo puede el terapeuta familiar recuperar parte de su iniciativa sin caer en el desfasado modelo basado en la ilusión de poder y control? y  ¿Puede uno adoptar una posición irreverente sin volverse un fanático de las estrategias o de la ausencia de estrategias?, ¿Cómo entrenarse para abandonar cualquier relato en cuanto deje de tener utilidad? (Cecchin y Colaboradores, 2002, pps. 25-26). Muestran entonces la irreverencia como la capacidad de criticar la propia forma de ver las cosas, es decir, el reconocer el origen de la frustración cuando el armazón conceptual y estratégico no tiene lugar en la terapia y reconsiderar la propia teoría. El dominio técnico que consolidaron a partir de su investigación desde la intervención, alude a que en medio de la construcción del contexto y el respeto por el bienestar del consultante es fundamental emplear el relato más apropiado al contexto del cliente, no obstante esto implica la responsabilidad sobre las elecciones que se realicen para la intervención.

Lo anterior entonces permite reconocer las dinámicas bucleanas en medio de la intervención y la construcción de contextos de ayuda, enmarcados de entrada en la noción de bienestar co-construido deontológicamente asumiendo todos los actores involucrados el ejercicio de su autonomía y generatividad.

El tema del poder entonces habla de la interacción entre lo conceptual y lo sensible, donde ninguno de los dos saberes puede considerarse superior en la comprensión de los fenómenos a los cuales nos vemos enfrentados como seres humanos, quizá el pensamiento viene habituado a ciertas lógicas para operar en lo explicativo e interventivo que no siempre podrían ir de la mano de los procesos en los cuales el cambio se hace posible; inducción y deducción limitan el movimiento natural de lo humano, de lo azaroso, ininteligible e impredecible; por esta razón, la disciplina hoy podría evaluar nuevos horizontes que permitan la articulación entre lo racional, lo sensible, la premisa lógica y la duda en un todo que se conecte con la realidad vivida de los seres humanos e incluya en la generación de los diálogos todas las voces que sean necesarias e importantes para vincular un proceso de cambio y una realidad de sentido.

La curiosidad como terapeuta no puede ser invasiva, debe propender por la novedad; lo distinto, decir cosas que trasciendan los razonamientos deductivos o inductivos con los cuales nos enseñó el tradicional método científico a pensar; la abducción, camino emergente en este sentido, hablaría de un proceso racional pero a la vez emotivo, inherente a la duda e innovación presente en el ser humano y desde allí se ha relacionado con la heurística por la capacidad de crear e incorporar nuevas ideas.

Aliseda (1998) frente a la relación entre abducción y epistemología argumenta:
“El proceso cognitivo que integra a la inferencia abductiva con el proceso epistémico puede describirse como sigue: una experiencia novedosa o anómala da lugar a un hecho sorprendente, el cual genera un estado de duda que rompe un hábito de creencia y así dispara el razonamiento abductivo” (Aliseda, 1998. p.5).

Por su parte Santaella (2000) afirma que;
Abduction refers to the creative act of raising an explicative hypothesis. It is the type of reasoning through which creativity manifests itself not only in science and in art but also in everyday life. When we are confronted with something that surprises us, abduction is the process through which a hypothesis or conjecture appears as a possible answer to that surprising fact (Santaella, 2000. p. 1).      

Estas definiciones sitúan en un nuevo marco de posibilidades al individuo, con este tipo de razonamiento, que implica la emergencia de la duda y la creación en los procesos lógicos del pensamiento. La abducción  está en el lugar de la generación de hipótesis y teorías que parte no sólo del conocimiento científico, sino de la experiencia de quien vive el fenómeno. Es decir que vincula la racionalidad con la sensibilidad y atribuye características particulares en cada manera de razonar lógicamente sobre la realidad; su pretensión no es universalizar o particularizar lo vivido sino generar teorías a partir de los hechos y el modo en que se vivencian. En palabras de Castañeres (1994, aparece en Nubiola, 1998) La abducción concede al sujeto un máximum de libertad para explicar verosímilmente lo inexplicable" (Castañares 1994: 153-154). Es alguna forma de sentir que la realidad puede hacerse aprehensible desde la lógica y la articulación de lo racional con lo emotivo. De ahí que la humildad, la apertura emocional, la creatividad y la resonancia sean las herramientas que como terapeutas y como personas debemos poner en juego en el escenario terapéutico.
           
La heurística entendida como el proceso en el cual se genera la novedad, se apoya en dos campos fundamentales: de un lado, la plausibilidad y el desarrollo de las lógicas no clásicas, y de otro, el estudio de los sistemas complejos adaptativos, conocido como las ciencias de la complejidad (Maldonado, s.f). Esta posibilidad conectado con la abducción, nos permite comprender cómo los relatos emergentes en relación a las actualizaciones del self, pueden no responder a las lógicas tradicionales y cómo también los escenarios psicoterapéuticos pueden incorporar la novedad, es decir, en la base de la heurística, ulteriormente, se encuentra el tema y el problema mismo de la vida, así: ¿cómo cuidar y hacer posible la vida? ¿Cómo desarrollar acciones, teorías y métodos novedosos que hagan posible la vida, y cada vez más posible? Estas consideraciones no son exageradas. En efecto, de acuerdo con Leclercq, la heurística “es una de las manifestaciones de la vida que se opone al incremento de la entropía” (1988: 5) (Maldonado, s.f. p.13).

La asunción de la novedad convoca entonces nuestra disposición como terapeutas y qué tanto podemos relacionarnos con la incertidumbre, el azar y las lógicas discontinuas que tendrían que ver con lo humano más que con une emergencia que se nos escape de las predicciones de la técnica. En este sentido, el trabajo con la heurística está marcado por incertidumbre, sinergia, no-linealidad.
Es importante observar que una ventaja considerable que presentan las heurísticas respecto a las técnicas que buscan soluciones exactas es que, por lo general, permiten una mayor flexibilidad para el manejo de las características del problema. Así, el tema que surge ante la mirada reflexiva es el de las correspondencias entre flexibilidad y robustez. (Maldonado, s.f, pp.23).
La técnica ha augurado seguridad en el ejercicio interventivo, sin embargo es importante ser flexibles en las comprensiones y posibilidades que se construyen en los escenarios terapéuticos y ampliamente en los escenarios de consultoría, asesoría en procesos de tipo social, comunitario, organizacional, entre otros; reificando la noción de individuo autónomo, constructor de realidades y la de profesional enmarcado en los mismos cuestionamientos de auto-actualización.

El lugar del saber y lo humano como fundante de la práctica profesional
Para finalizar y a propósito de las modalidades explicativas en las que decidamos situar nuestro quehacer profesional, vale la pena realizar las preguntas que Gergen (1996) hacía frente al discurso y es conocer quién es perjudicado, quién gana, qué actividades se facilitan y cuáles son impedidas en cada modo discursivo; de aquí que esto definirá la apuesta paradigmática del investigador quien partiendo de las voces que convoque mostrará una particular adhesión a una corriente de pensamiento y eso ampliará el espectro de su ejercicio interventivo y la forma de concebir al ser humano. De nuevo acá tendrá la posibilidad de ser generativo frente a la vida ó limitar la misma.

De cualquier manera la intención no es caer en el relativismo entendiendo que una comunidad científica debe llegar a acuerdos sobre lo que existe y las acciones apropiadas y reconociendo que el lenguaje científico sirve como dispositivo pragmático que puede favorecer o no ciertas formas de actividad (Gergen, 1996). Ahora se entiende como parte de un todo hologramático y se encuentra en la investigación la necesidad recurrente de realizar redefiniciones frente a los fenómenos y las comprensiones que aparentemente se cristalizan en la medida que el profesional va sintiéndose “cómodo” con la técnica. Si es de la mano con la perspectiva construccionista debemos favorecer fuertes inversiones en la crítica interna, donde los instrumentos y metodologías con las que nos acercamos a la realidad sean puestos en duda sobre su pertinencia contextual e integradora de distintas disciplinas, así lo que estaríamos desafiando no son las construcciones teóricas de las disciplinas sino las nociones de sujetos fijos y universales.

Gergen (1996) plantea una premisa inspiradora referente a la investigación activa la cual en su modo transformativo no debe documentar patrones existentes de vida social, sino debe dar vida a las posibilidades de nuevos modos de acción. La investigación agrega imágenes significativas a las nuevas posibilidades. (Gergen, 1996. p. 177).

Investigación e intervención no pueden desligarse pues de allí se garantizan las novedades recursivas de un paradigma en torno a las realidades dinámicas en las cuales vivimos, el chequeo constante en lo humano del terapeuta garantizará sin duda un reconocimiento de su fragilidad y la posibilidad de ser sensible con el otro y favorecer diálogos colaborativos que propendan por el cambio.

Los actores sociales que emergemos en el plano psicoterapéutico estamos en actualización, permeados por los discursos socio-políticos de nuestra época particular, en esa medida el modelo explicativo frente a nuestra existencia debe constituirse como una posibilidad de sentido en términos de construcción que nos acerque a modos de vida que garanticen nuestro bienestar, independiente de los constructos sociales que lo enmarquen, sino un bien-estar consigo mismos que nos posicione como escultores de nuestra obra de arte que es la propia vida.

Referencias
Aliseda, A. (1998). La abducción como cambio epistémico: C.S. Peirce y las teorías epistémicas en inteligencia artificial. México.: Analogía, Unam ps 125-144.

Bruner, J. (1990). Actos de Significado: Más allá de la Revolución Cognitiva. Madrid.: Alianza Editorial.

Foucault, M. (1999). Los Anormales. Buenos Aires.: Fondo de Cultura Económica.

Foucault, M. (2001). “Las palabras y las cosas” trad. Elsa Cecilia Frost. México.: Siglo XXI Editores.

Gergen, K. “La construcción social” en Packman, M. (1996). “Construcciones de la experiencia humana”. Barcelona.: Ed. Gedisa.

González, O. y Serna, D. (2005). “Entre el estilo y el método: el estatuto de la narrativa en la comprensión de los universos psico-socio-culturales. En: Diversitas. Perspectivas en psicología, Facultad de Psicología, U. Santo Tomás, vol. 1. Nº 1, pp. 63-78.

Maldonado, C. (s.f) Heurística y producción de conocimiento nuevo. En la perspectiva CTS. Universidad Externado de Colombia.: Publicado en: Estética, ciencia y tecnología. Creaciones electrónicas y numéricas (Hernández, compiladora), Bogotá, Editorial Pontificia Universidad Javeriana; coautor; capítulo: “Heurística y producción de conocimiento nuevo en la perspectiva CTS”, págs. 98-127.

Nubiola, J. (1998). Walker Percy y Charles S. Peirce: Abducción y Lenguaje. México.: Analogía Filosófica, pp. 87-96.

Santaella, L. (2000). Abduction and the limits of formalization. São Paulo - SP – Brazil.: Centro de Estudos Peirceanos

Watzlawick, P. (1992). La coleta del Barón de Münchhausen: Psicoterapia y Realidad. Barcelona.: Herder.

EL ARTE DE CONOCER DESDE LA PSICOLOGÍA

Para quien se inicia en psicología y se pregunta por la epistemología.


La razón es el atributo definitorio de la especie humana. ¿Ventaja o Desventaja?. La historia de las ideas, muestra cómo ese continuo explorar, indagar, crear, imaginar, negar; crea mundos posibles a cada instante, y se convierte en la razón principal para la multiplicidad de saberes con los que contamos hoy en día y las explicaciones que tenemos para cada cuestionamiento.

Al pensar en el cerebro como objeto de estudio de la psicología o entender que la mente quizá es la manera en como el cerebro funciona solamente, es imperativo preguntarse si necesariamente cuando se habla del tema de lo psicológico, aludimos entonces a una estructura con condiciones biológicas y fisiológicas solamente? Si además, el dominio de lo humano y nuestra condición diferencial frente al resto de los seres vivos, tendría que ver sólo con el desarrollo por las condiciones de la evolución y la selección natural a la estructura cerebral y todo lo que ella nos permite?

Estas preguntas son las ideas que pretenderé abordar en el siguiente ensayo, teniendo en cuenta las reflexiones sobre Descartes que inauguraron el proyecto de la modernidad y que indudablemente nos remiten a pensar también en el autor desde las condiciones personales que viabilizaron su formulación teórica en virtud de su humanidad ineludible, cómo podríamos pensar una propuesta científica y paradigmática de la psicología en la cual su fundamento epistemológico sea consistente y coherente con la condición humana?

El tema de la evolución desde la teoría darwiniana de la selección natural, hace pensar al filósofo Descartes en que quizá la única condición de evolución que hemos tenido como seres humanos no radica en el acto de la selección con características físicas que garantizaron la supervivencia; supone quizá que en más allá de esto existe una capacidad de razonar ó de inteligencia que pudo estar relacionada con el hecho de subsistir en condiciones poco favorables y ser, desde ese punto de vista, el punto máximo de la evolución. Estos planteamientos ponen entonces a discurrir el tema de desarrollo netamente fisiológico, cerebral y cultural en las posibilidades evolutivas garantes del desarrollo de la condición humana.

Descartes propone entonces una dicotomía entre mente y cuerpo, realizando la escisión entre mundo físico y mental. Esta diferenciación responde sin duda al proyecto moderno que encarnaba un nuevo individuo, menos dogmatizado por las ideas religiosas y más empoderado de las capacidades que su razón le daba para transformar el mundo; que, evidentemente permitieron los avances en materia de ciencia que hasta nuestros días conocemos y utilizamos. Sin embargo, en términos de disciplinas, aún no queda claro cómo es que esta división del mundo físico y material puede tener vías distintas en la comprensión e incluso la responsabilidad en este caso, de una disciplina como la psicología podría estar relacionada con la inconmensurabilidad de los fenómenos mentales que sitúan entonces el problema de no poder entender más que los resultados de las acciones físicas que realizamos en un mundo observable y medible; pero más allá de eso, dónde situamos y cómo entendemos los sentimientos, las construcciones sociales que hacemos de la realidad, el trabajo incesante de la mente que configura lo que somos día tras día?

Esto nos dice que de lo único que podemos obtener información es del comportamiento observable y por otro lado de la introspección que permitiría dar cuenta de ciertos estados mentales a través de procesos de reflexión sobre la propia mente. La apuesta de Descartes en este sentido, daba un estatus mecanicista al cuerpo y a la mente un estatus vinculado a la dimensión suprasensible (herencia de su formación religiosa) que el impedía colocar a la mente y el cuerpo en un mismo lugar, que respondía sólo a características mecanicistas, finalmente se supone que la mente (como factor diferencial) nos situaba en la condición de seres humanos, de otra manera seríamos una máquina un poco más compleja que otras, pero al fin y al cabo con condiciones de contingencia entre causas y efectos operacionales.

El problema al equiparar estos conceptos de mente y cuerpo es que el lugar de la incertidumbre y la decisión se anula, en tanto hablamos de una máquina un poco más compleja, esta es, la mente que gobierna además al cuerpo de una manera inexplicable. Muchas veces entonces la psicología se encuentra estudiando cómo es que opera ese modelo mental que subyace y debe ser predecible para todos al entender lo observable que es el comportamiento humano sobre el cual si estamos en la capacidad de emitir juicios. La crítica entonces sitúa el problema de la disyunción de estos dos dominios al pensar que uno funciona en independencia del otro ó la conjunción al darles un estatus modelizador del cual se supone podríamos dar cuenta en estudios como la biología (para el cuerpo) y la psicología (para lo mental).

Seguramente el pensar en estos términos daría a la psicología límites claros en su objeto de estudio e intervención, sin embargo dadas las características del fenómeno mental y su imposibilidad de acogerse a métodos rigurosos y cuantificables como plantearía el paradigma positivista, ¿Cómo entender entonces el encargo de la psicología si los métodos experimentales no nos permiten dar cuenta del fenómeno en términos de confiabilidad y validez?

Muchos epistemólogos han situado discusiones interesantes sobre los criterios sobre los cuales se han fundado las llamadas ciencias exactas y algunas conclusiones conducen a pensar que los seres humanos inventamos lenguajes para explicar el mundo y al investigar el fenómeno lo único que hacemos es dar respuesta en términos de los mismos lenguajes dentro de un marco lógico de comprensión inventado por nuestra teoría y que no exceda por supuesto los límites de nuestra teoría.  Quizá el hecho de que la psicología se haya ocupado de los fenómenos psíquicos en esta perspectiva positivista ha limitado sus condiciones de posibilidad, no es gratuito que el estatus epistemológico y de cientificidad de la misma haya sido cuestionado durante años por las llamadas ciencias duras.

En la historia del conocimiento se han cometido bastantes errores, siendo uno de los principales el de carácter metodológico. A partir del Renacimiento, sin necesariamente excluir el periodo predecesor, los avances en ciencia, arte, política, etc; fueron bastantes, pero siempre se reelaboran, según nuevas investigaciones ó tendencias. Esos eventos extraordinarios, que cambian compromisos profesionales, son las llamadas por Thomas Kuhn, las “Revoluciones Científicas”.

El ideal de perfección ha sido casi una constante en el mundo de la ciencia, de ahí la creación de teorías con mayor poder explicativo, que reemplacen ó complementen las anteriores. Nuestro mundo está cimentado sobre paradigmas definidos como patrones o modelos, que son imposibles de aislar en nuestra forma de pensar, de concebir el mundo, de sentir, de actuar. En una ciencia que ha atravesado por tantas revoluciones como la psicología, se evidencia cómo algunas tendencias y directrices han quedado en el plano de lo obsoleto, y por el contrario, otras se ven complementadas, organizadas, por nuevos hallazgos que pasan a ser centro de atención en la investigación psicológica.

Al momento de estudiar un paradigma se debe tener en cuenta la época y las circunstancias en las cuales se desarrolló, basándose en la observación y experimentación. Ese estudio sobre los paradigmas permite al estudiante el ingreso a una comunidad científica, donde llega a comprender que estas revoluciones constituyen un signo de madurez en el desarrollo de cualquier campo científico. La ciencia no necesita estar determinada por reglas ya que no siempre especifican por sí mismas todo lo que tienen en común la práctica de un grupo de especialistas científicos, además si no se diera el cambio de constructo en la ciencia, tal vez no habríamos llegado a descubrir a través de los años, otras posibilidades del conocer, otros modos de intervención (en el caso psicológico), otros modelos explicativos del comportamiento humano.

La utilización de los paradigmas en la psicología no significa que esta se encuentre en una situación de permanente inmadurez. Paradigma, en sentido estricto, es verdad que alude a un compromiso implícito e inequívoco de una comunidad de científicos respecto a un esquema conceptual. En este sentido, en una ciencia madura sólo puede haber un paradigma dominante a la vez, que es compartido por la comunidad y sirve para definir y estructurar las tareas y desafíos de la investigación en esa disciplina. Esto es posible con mayor probabilidad en la física, matemática, etc. El ser humano es diferente y no puede regirse únicamente por un modelo.

Lakatos, reemplaza el término de paradigma por el de «programa de investigación» que implica una sucesión de teorías. Cada teoría implica una nueva y más detallada articulación de los compromisos compartidos. Los paradigmas se pueden ir degenerando, pero también se pueden recuperar con el tiempo. 

El pluralismo teórico favorece el desarrollo de una variedad de estrategias de investigación más que el cierre prematuro de la investigación asentada sobre la existencia de un único paradigma. Por eso aboga por la pluralidad de orientaciones teóricas en forma de eclecticismo disciplinado. Y Feyerabend lo ha dicho aún más claramente, al señalar que sólo se puede ser un buen empirista si se está preparado para trabajar con muchas teorías alternativas, más que con un simple punto de vista analítico. Y esta pluralidad de teorías no se puede interpretar como un estado transicional que será reemplazado, en el futuro, por una única teoría verdadera.

Este pensamiento nos puede conducir a una inseguridad profesional profunda, pero ella se desvanece en la medida que destruimos esa pretensión de verdad objetiva única y nos aventuramos con el fracaso de las reglas existentes a la búsqueda de otras nuevas. Si todo estuviera dado, no tendríamos muchas cosas que hacer ó decir al respecto. El enigma sobre el comportamiento humano aún está vigente, y si bien es cierto que hay muchas evidencias empíricas que dan cuenta de éste, no hay una última palabra, ni una teoría que lo 
abarque todo. La complejidad no puede ser reducida a una regla, por eso la necesidad de las revoluciones científicas.

 Al ser conscientes de esto, no debemos caer en el error de concebir la ciencia como lineal y acumulativa. Tampoco podemos creer que todo obedece a un orden teleológico y que la ciencia posee esa visión evolutiva para tener cada día una mejor humanidad. Reconozcamos el cambio de paradigmas como una oportunidad de movilizar el pensamiento y de poder, ser partícipes en todo momento, de la construcción de nuestra realidad. 

¿Cómo se valida o invalida cualquiera de estos saberes?; nuestro concepto de mundo ha sido construido por los seres humanos, nunca se ha dado la historia de un lineamiento general sobre el cual podemos partir y hacer inferencias, o crear teorías; todo, absolutamente todo ha sido creado por nosotros, en ese orden de ideas se hace imposible abogar por la veracidad de los paradigmas que en determinado momento rigen la ciencia. En ocasiones, no encuentro un fundamento veraz para considerar el grado en que un conocimiento resulta cierto; Gorgias planteaba que nada existía en realidad, luego, si algo existe no se puede conocer. ¿Cuál sería el papel de la epistemología frente a esa definición del saber y la relación entre el sujeto que conoce y el objeto conocido, teniendo en cuenta que cada individuo puede llegar a ser el juez de su propia experiencia?

En cualquier disciplina, afortunadamente se cuenta con múltiples visiones que determinan la complejidad del objeto de estudio, cada ser se ve influido por su personalidad en la adopción o reticencia a cualquier modelo explicativo; Polany hablaba de que “todo conocimiento es un conocimiento personal”, Merleau Ponty lo expresaba en su frase famosa “estamos condenados al significado”,  es confuso llegar a considerar que en las disciplinas puede darse una relación lineal y objetiva con el objeto de estudio, por esto el campo de la hermenéutica abre nuevas posibilidades. Lo que la mayoría de las personas consideran un simple dato es de hecho un proceso muy elaborado. Nada se nos da directamente, sólo se llega a la percepción tras muchos pasos, que entrañan la interacción entre los estímulos que llegan a los sentidos, el aparato interpretativo y la estructura del cerebro.

¿Qué tanto tienen en cuenta las disciplinas a su objeto de estudio frente a esta realidad  ineludible?. La psicología, ciencia del comportamiento se ha visto enriquecida, contradicha, falseada por los continuos pensadores e investigadores que han realizado sus aportes a este campo. Generalmente las teorías se han realizado en condiciones socio-históricas determinadas donde la aplicabilidad de esos postulados era más probable. En ocasiones la fundamentación teórica de la psicología se ve como una vida con muchos significantes desprovistos de sentido y disfuncionales para el sujeto.  Kuhn planteaba que “la existencia de un paradigma científico no es incompatible con la existencia de nuevos paradigmas; los cambios de comprensión están determinados por los contextos históricos”. Nuestro mundo actual es cambiante, y cualquier tipo de investigación puede ser casi obsoleta de repente; nuestra disciplina requiere una actualización constante, una reelaboración de los modelos explicativos y de las formas de intervención. Si bien es cierto que los movimientos contemporáneos y las reflexiones filosóficas de la época están dirigidos a la crítica de la sociedad, a lo que han hecho los aparatos ideológicos que nos atraviesan y determinan nuestros modos de vida y a la supuesta noción de progreso, es pertinente adecuar los métodos actuales a las necesidades y medios del momento. Nuestra sociedad cree haber perdido las esperanzas sobre todo porque dilucida la destrucción inminente del mundo; el retorno a lo esencial, a ese espacio donde el potencial humano se dirigía a la contemplación y no a la destrucción. Planteamientos que valdría la pena preguntarse si no están en el plano de lo mágico y lo utópico.

El campo de la epistemología es un campo de indagación interdisciplinaria, en la medida que se alternan distintas visiones desde las múltiples disyuntivas del sujeto; no existen unos criterios universales o principios fijos para evaluar la validez del conocimiento humano, pero si en vez de usar un solo par de gafas para juzgar y evaluar el mundo, los cambiamos con otros pares que enriquezcan el conocimiento y complementen en la mayor medida posible esas conclusiones, la validez y confiabilidad se hará viable y nuestras bases teóricas permitirán una aproximación a más generativa frente a los seres humanos.   

El revisar entonces continuamente las nuevas formas de comprensión de lo humano, no sólo desde la psicología, sino en la posibilidad de establecer diálogos inter y transdisciplinares con otras ciencias, permitirán un avance de la psicología con un carácter de complejidad, contextualidad y recursividad paradigmática.

TODO AGUARDA SI SUEÑAS



A propósito de mi experiencia con seres humanos problematizados



Es difícil describir con precisión lo que irradia su mirada; no se trata propiamente del brillo que puede entrañar la mirada de un niño con su inocencia y alegría, es un brillo intenso y diferente, es como si dentro de sus ojos se pudiera leer sus ganas de explorar el mundo, de llevar a cabo tantos sueños y fantasías, sus miedos y afectos; en una cárcel formada por la soledad, la tristeza, el sinsentido y la agonía que impregnan su mirada y generan en quien lo ve fijamente, esa ambivalencia de sentimientos.

En nuestro primer contacto nos acercó una sonrisa, y ahora que lo pienso es extraño, que haya sucedido así considerando la poca empatía que siente hacia los desconocidos. Al verlo, se distinguen sus grandes ojos color miel intenso, su tez trigueña con algunas marcas portadoras de sentido, sus dientes perfectos pero escondidos casi todo el tiempo, su estatura de 1.75m aproximadamente, su cuerpo que no es flaco, ni corpulento, pero adquiere este último apelativo por la ropa que usa y sus brazos con algunos tatuajes desdibujados con el tiempo.

El panorama inicial de Brayan Yesid desde lo físico, puede no generar ninguna sensación de extrañeza, bueno tal vez que se ve un poco mayor para su edad real de 17 años; pero en general muestra las características de cualquier adolescente de su edad. Si sólo pudiera orientar el conocimiento a ese aspecto, sería fácil definirlo; al conocerlo poco a poco, tarea que no ha sido fácil, se van tejiendo alrededor de ese simple muchacho, múltiples eventos cargados de tristeza, fortaleza, lealtad y agresividad, siendo estas las principales temáticas que le acogen, y que, inevitablemente desvían la mirada de ese simple muchacho, a ese ser humano complejo que ha tenido que afrontar todas las vicisitudes de una vida y  que, en esa corta edad ha sabido encarar de la forma que le ha sido posible, lo que la vida le ha otorgado.

 

ACERCA DE LOS DILEMAS CON LAS MUJERES


No puedo negar que Brayan Yesid llamó mi atención por ser lindo, atractivo, por eso tal vez lo miré primero; a él también le parecí una muchacha, linda simpática, de pronto porque estaba fuera de los parámetros que está acostumbrado a ver comúnmente. Pude notar que pese a su iniciativa, mi respuesta lo intimidó por su piel ruborizada y risa nerviosa, lastimosamente esa ha sido una de las pocas veces que lo he visto con tal alegría durante esas visitas en las que establecimos lo que podría denominarse como pequeña amistad.

“Es que se ven muy bacanos, además no me costaron nada porque me los hizo un amigo”. Para él, sus tatuajes son una forma de demostrar superioridad, diferencia, ruptura con las reglas, y vanidad en el sentido que los usa para decorar su cuerpo, en especial sus brazos a los que cuida ejercitándolos contantemente haciendo “barras” o algunas “lagartijas”, cada vez que puede. Las actividades en las que se basa la vida de Brayan Yesid son variadas;  jugar “micro”, ir a tomar con los del parche (eso si cuando hay platica), escuchar música, visitar a su hija y de vez en cuando salir con una que otra vieja, son las cosas que más le gusta hacer.

Una de sus mayores habilidades se refiere a las mujeres, sus historias con respecto a ellas son diversas, unas con desenlaces tristes, otros felices, y otros inconclusos simplemente. Las situaciones se dan si previo aviso, y en las cuestiones sentimentales es mejor intentar no entenderlas; cuando se está bien con alguien, por algún motivo las cosas fracasan y queda siempre ese sinsabor interno por no haber actuado de la mejor forma con esa persona y haberla valorado en todo su sentido. Por el contrario cuando se cree que tal vez esa persona no es la indicada, y la relación se asume superfluamente, eventos inesperados ocurren y de ahí en adelante es imposible desligarse de esa persona.

Esto último puede describir el caso de Brayan Yesid, desde sus 9 años ha tenido muchas “amiguitas” o noviazgos pequeños: altas, flacas, rubias, morenas, bajitas, de ojos negros, azules, tiernas, malgeniadas; han sido más o menos los prototipos que han pasado por su vida. “Para mí todas son lindas siempre y cuando se porten bien con uno y sepan besar, eso sí, hay unas que aguantan más que otras, pero a la final todas son iguales”. Como en casi todos los casos siempre hay alguien que logró llegar a un lugar que nadie más ha podido. Milena vivía en el mismo barrio que Brayan cuando él tenía 15 años, ella era mayor que él 2 años y nunca mostró mayor interés en sostener algo serio, pero aún así cuando podía se veía con Brayan y hacían el “plan completo”. Aunque él ya había iniciado su vida sexual 3 años antes, consideraba a Milena la única que verdaderamente le hacía sentir, pues las otras eran pasajeras y no más. Sin darse cuenta y en menos de lo que se imaginaba, sus sentimientos por ella se incrementaron y el tan solo verla era una necesidad. Ella siempre dejó claro que aparecía cuando podía pues no quería “mariquiar” con nadie.

Lamentablemente, el corazón no es fácil de gobernar, los afectos se construyen, se solidifican y desprenderse de algo llámese amor o no, es difícil cuando hay una aparente sensación de completud. Milena se desapareció al año y desde entonces nada ha podido ser igual, aunque Brayan empezó a salir con otras mujeres, su recuerdo era y es aún algo imborrable. Katherin es la madre de su hija que nació hace menos de 1 mes.

“No me arrepiento de que haya nacido Andrea, mi hija es lo más hermoso que me ha pasado, es como esa fuerza que me incita a seguir aunque no esté cerca todo el tiempo; yo la siento y el sólo saber que está viva a mí me llena de alegría es del putas tenerla, y por ella es que estoy cambiando”. Lo que sucedió con Katherin fue producto de los tragos, para Brayan después de lo de Milena, era indispensable el sexo y cuando estaba con ella no usaba ningún tipo de protección porque ella le dijo una vez que por eso no se preocupara que ella ya tenía eso arreglado. Por eso cuando fue a la fiesta de Edwin su amigo del barrio, y se encerró en el cuarto con la prima de él, sólo se preocupó por desvestirla, tocarla y tener relaciones sexuales con ella pues desde que la había visto 2 meses antes le pareció que estaba muy buena. Después de eso no se volvieron a ver, sino como al mes y medio para comunicarle la noticia que iba a ser papá.

El núcleo familiar de Brayan está constituido por su mamá Beatriz y dos hermanas una mayor, Constanza de 20 años, y una menor, Marcela de 15. Ha estado rodeado por mujeres, por ello podría ser comprensible la inmensa sensibilidad que irradia y su forma espectacular de cortejar a cualquier mujer. Su padre nunca ha vivido con ellos, lo conoce mas nunca se hablan; la figura paterna la tomó él desde pequeño pero, desafortunadamente su relación con la mamá no ha sido la mejor y menos desde que dejó de estudiar hace un año, Brayan cuando acabó noveno, decidió retirarse del colegio porque sabía que eso tal vez no era lo que le iba a permitir darse y darles a quienes amaba un mejor futuro, así que empezó a buscar oportunidades para conseguir dinero. Constanza ya no vive en la casa porque a los 18 años quedó embarazada y se fue a vivir con su novio el cual actualmente está esperando otro hijo, ella es la que vive pendiente de lo que sucede con Brayan, intentó reincorporarlo al colegio, pero fue imposible por la rebeldía de su hermano; y ahora con el nacimiento de Andrea trata de colaborarle con leche, ropa o algunas cosas ya que la situación de ella no es que sea la mejor, pues no trabaja y su “marido” tiene un trabajo como vigilante y devenga escasamente un salario mínimo. 

Marcela, vive con su mamá y está en el colegio pero últimamente su rendimiento y actitud ha sido motivo de conflictos, ya que al parecer ingresó a una pandilla y está consumiendo marihuana, bazuco y otras sustancias psicoactivas. Doña Beatriz no hace mayor cosa al respecto, siempre trabajó en casas de familia pero ahora a sus 42 años tiene un problema en la pierna derecha y continuos dolores de cabeza que le impiden trabajar como antes, entonces de vez en cuando lava ropa, o plancha en algunas casas. El problema económico es lo principal en ese hogar, por eso también Brayan decidió ayudar en ese sentido y hace 5 meses se fue de la casa por eso y, especialmente, porque la mamá no decidió apoyarlo con el embarazo de Katherin.

Es extraño pero la única mujer que en este momento hace menos pero ha sido la que ha movilizado a Brayan, es Andrea. Esa pequeña semilla que surgió azarosamente, tal vez en el  momento debido antes de que este hombre de 17 años empezara a caer en un abismo sin fondo, sin posibilidad de devolverse, un mundo que lo estaba consumiendo y que amenazaba con acabar todo lo que concebía como su existencia en menos de nada, en menor tiempo que el que puede emplearse para ver las estrellas y contemplar el amanecer.
 

UNA REALIDAD INELUDIBLE

Es propio de reflexión, pensar que si pudiésemos como seres humanos escoger desde un principio la realidad que quisiéramos vivir, cómo sería vivirla y con quién querríamos vivirla; tal vez nuestro sufrimiento durante ella se vería atenuado e incluso suprimido. No se puede precisar si fuese factible, quizá sí, quizá no. Quizá el dolor, la tristeza, la soledad, son inherentes a la condición humana y el alternar continuo de esos estados es el que posibilita nuestro crecimiento personal y sentido de pertenencia con la vida. Todo lo que se pueda decir, no tiene una última palabra, la realidad es diferente para cada uno de nosotros, la forma en cómo le asumimos, y si es portadora de alegrías y tristezas es también una cuestión individual. 

En Brayan es notoria la ausencia de esa figura paterna y su intento continuo por encontrarla fuera de su hogar. Siempre le ha gustado relacionarse con personas mayores, sus mejores amigos siempre lo sobrepasan en 5 ó 6 años. Nunca le ha gustado que lo consideren como un niño y, en efecto, al hablar con él en ocasiones da la impresión de que se hablara con un joven de 20 a 22 años. En el colegio cuando estaba en sexto grado se relacionaba con los de décimo, inicialmente lo manipulaban y se convertía como en el servidor de ellos, pero conforme fue creciendo, sus labores y estatus aumentó pero así mismo las exigencias sociales también lo hacían.

Desde los 13 años empezó a consumir alcohol frecuentemente, sobretodo por los partidos de microfútbol que se organizaban en la cancha del barrio. Es común que en localidades de estratos 1 y 2, el dinero escasee para muchos aspectos, pero para todo lo que son vicios nunca hace falta. Aparte del gusto que tenía por tomarse una que otra “pola” de vez en cuando, la presión que sus amigos ejercían para que lo hiciera era demasiada como para rehusarse a hacerlo. Más adelante el grupo comenzó a interesarse en cosas más fuertes, pero así mismo la cantidad de dinero requerido era mayor, por eso necesitaban estrategias para conseguir dinero fácil y rápido, para invertirlo en drogas y alcohol. “Nunca le vi nada de malo a eso, igual no se puede negar que los viajes que uno se pega son lo más bacano porque lo llevan a otro lado y lo hacen olvidar de toda la mierda que vive uno en la familia, además es algo normal por lo que todos pasamos... Lo malo que le empecé a ver es cuando uno ya no quiere hacer más que estar en eso, todo el tiempo y deja de preocuparse por lo que queda” 

La plata, la conseguían robando a las personas que tenían más dinero, para Brayan el mal reside en hacer mal a quienes carecen de oportunidades; pero a quienes están bien, qué tantas consecuencias puede traerles el perder un poco de su fortuna. Siempre lo ha visto así y en sus palabras se nota un claro resentimiento hacia quienes la vida les ha tocado un poco más fácil. Desde pequeño, mas que vivir con necesidades, ha convivido con las carencias, el papá respondió hasta que él tuvo 3 años, teniendo siempre otro hogar. Su mamá intentó reconstruir varias veces su vida, y la única vez que todo parecía iba a salir bien, por una bala perdida murió esa persona quien hubiese podido ser el padre sustituto, el padre real para Brayan y su familia. Desde esa última vez, hace 5 años, no ha habido otra persona que se acerque.

“Afortunadamente ningún hijueputa se ha aprovechado de mis hermanas, porque yo si he tenido amigas que los padrastros las violan, las tocan y lo peor es que nadie les hace nada, porque les importa más tener comida que un poquito de respeto”. Aunque Brayan nunca usa la muerte de Efraín su padrastro, como justificación de su posterior ingreso a las drogas, es evidente que ese duro golpe influyó contundentemente en la serie de decisiones que tomaría de aquí en adelante.

Muchos sueños recorren la mente de cada ser humano sea cual sea su situación, los mundos posibles que nos lleva a construir el pensamiento, guían muchas veces el camino de nuestra existencia pero también, al darse el choque entre ese mundo ideal y mundo real, se desprenden frustraciones, tristezas que se van elaborando poco a poco. Brayan tiene grandes aptitudes, en muchas ocasiones quise que dibujara algo pero fue imposible. Un día casualmente me estaba hablando de Andrea y empezó inconscientemente a dibujar un rostro femenino, un paisaje, y varios símbolos musicales y afectivos. La calidad de tales dibujos era excelente y me sorprendió, dado el antecedente de su negativa a dibujar, él me dijo que antes si le gustaba dibujar demasiado, incluso en el colegio varios profesores lo habían felicitado y le pronosticaban buenas cosas en este campo, pero desde que empezó con el vicio y la vida con sus “parceros”, eso ya había perdido importancia. Además de sus habilidades artísticas, Brayan quería estudiar ingeniería civil, ya que esta carrera ofrecía la posibilidad de construir, de modificar los espacios para que las personas vivieran mejor.

Al enfermarse su mamá, decide dejar el estudio porque sabe que así acabe el bachillerato, la posibilidad de estudiar en una universidad es casi imposible, además ya había estado haciendo pequeños negocios que le mostraron que había más fáciles y mejores formas de conseguir el dinero. “Mi mamá si sospechaba que yo estaba en algo raro, y Constanza esa sí que se las pilla todas, pero igual cuando yo llegaba con plata o cosas para el bebé de mi hermana, a nadie le importaba de donde salía ni en qué problemas estaba metido. Así es cuando uno necesita, casi nada importa, sobrevivir es lo que importa”.

La delincuencia en la adolescencia implicó para Brayan bastante dinero, pero  también, la ausencia de límites y proyección, llevaron a que derrochara el dinero y éste se invirtiera en rumba y vicio. El sentirse respaldado por un grupo de amigos, aparentemente brinda seguridades y compañía que puede fortalecer a esa persona que está creciendo y va por el mundo llena de ambivalencias. Esos momentos de minusvalía, cuando su autoestima decaía fácilmente y el apoyo que encontraba a su alrededor era pasajero y conveniente, incrementaban sus encuentros con las drogas.

Inicialmente se quedaba en casa de Edwin, quien vivía solo y ocasionalmente con alguna de sus novias, ó donde Diego ó Carlos. Con el tiempo no era importante ver donde dormía, a veces llegaba a su casa, ó iba donde Constanza que vive con el marido en el barrio del lado. Durante el  noviazgo con Milena, no se le veía por la casa, ni por el barrio, con ella se quedaba en otros lugares, donde sólo pudieran estar los dos, sin nadie que los molestara. En este momento no tiene donde vivir, pero tampoco quiere volver a la casa. Intentar salir del mundo de las drogas es difícil porque es negar de un momento a otro todo el mundo que hasta el día de ayer era propio, y es fácil recaer por las desavenencias que entraña empezar de cero, haciendo las cosas, como Brayan las considera “al derecho”.


LA IMPORTANCIA DE LO MÁGICO

En medio de tantas cosas que podía estar viviendo, Brayan no perdía su capacidad para soñar. No se explicaba la razón de todo lo que tenía que vivir él y su familia. Constanza visitaba a Brayan en el colegio y llegaba muchas veces golpeada y otras veces, aunque sin marcas físicas, con dolores irreparables en el alma. Hoy en día y puede ser objeto de reflexión nuevamente; ¿qué posibilidad existe de construir una relación sentimental real, duradera donde cada una de las partes piensa en el otro y hace lo posible para transmitir su amor? Las parejas se construyen y, lastimosamente, las intenciones son distintas, nunca es sabido hasta qué punto el sentimiento gira en torno a la misma magnitud y sentido.

William, el esposo de Constanza, esposo no precisamente porque se hayan casado sino porque viven juntos desde hace 2 años, siempre trabajó como conductor hasta que le quemaron la buseta con la que trabajaba, en venganza por unos negocios de plata con los que había incumplido. Por su falta de estudio le quedaba difícil conseguir otro empleo, pero cuando consiguió trabajo con la compañía de seguridad todo parecía bien para esta familia. A Brayan nunca le inspiró confianza ese tipo, y más porque daba la impresión que miraba a Marcela más de lo debido; aún así respondió por el niño y como iban las cosas lo haría con este segundo hijo.

Constanza siempre ha sido reticente en el tema de la bebida y las drogas, Brayan cree que por eso es que ella trata de ayudarlo siempre para que se salga definitivamente y le ayuda con dinero de vez en cuando. William toma frecuentemente y es en ese estado, cuando agrede a su mujer.
“Si alguien ha sabido ser otra mamá para mí, es Constanza, yo la adoro, pero esa mujer no se quiere separar de ese man que la golpea, yo me siento mal por no hacer nada, pero es que la única vez que me metí, mi hermana se puso de parte de él, y casi me acaban entre los dos, por eso ya sé que cada quien hace lo que quiere, aunque no puedo negar que eso me raya resto”.

La razón de  lo que nos sucede no es fácil ni factible de encontrar a lo largo de la vida. Cuando eran pequeños, todos iban de vez en cuando a la iglesia del barrio porque les gustaba cantar y sentían que ese era un buen lugar donde de algún modo se respiraba paz. Las creencias religiosas de Brayan se constituyeron sobretodo cuando empezó con las drogas, obviamente era una intención paradójica la de refugiarse en la religión. “A pesar de que trataba ser valiente, me daba mucho miedo en todo lo que estaba metido, por eso no era suficiente confiar en los amigos del parche, sino que había que buscar alguien mas que me protegiera. Eso sí no faltaba la oración antes de cada vuelta y después para dar gracias, en ese momento creo que fue cuando más me apegué a Dios, aunque ahora veo que muchas cosas de las que hacía no estaban tan bien”.

 Un soplo de vida, sacude a cualquiera, la ilusión de algo nuevo, en un momento donde la penumbra amenaza con cerrar el telón de la vida, muestra que vale la pena soñar, creer, y reconstruir sobre lo que anteriormente no había esperanza. La vida ofrece esa posibilidad, aunque siempre sea un mismo personaje, las historias que surgen son diferentes a cada momento, todo depende de si el actor principal, quiere cambiar sus libretos para empezar una nueva obra. 


LA FLOR QUE CRECE SOBRE EL PANTANO


La localidad de Rafael Uribe Uribe, ubicada en el sur de Bogotá, se caracteriza por la economía informal, falta de servicios, insuficiente infraestructura para educación, familias monoparentales, delincuencia, violencia intrafamiliar, drogadicción; siendo estas las problemáticas más comunes. No significa que en otros lugares de la ciudad o del país, incluso del mundo, no se encuentre este tipo de población, pues realmente estos parámetros son comunes en casi cualquier lugar. Brayan y las personas del barrio Molinos son población vulnerable, que oscilan en estrato 1 y 2, en ocasiones hay personas que no poseen acceso a los servicios básicos y por eso difícilmente se ubican en un estrato. “Nadie llega aquí porque quiere, sino porque le toca”, las personas debido a su difícil situación económica acceden a una vivienda humilde, exponiéndose a las difíciles condiciones sociales;  un medio lleno de violencia, robo, sin mayor acceso a recursos por constituirse como una población marginada, donde llegan desplazados, y personas que intentan día a día ganarse lo del sustento para vivir un instante más.

En los adolescentes se aprecia la formación de grupos. Es usual encontrar a los muchachos reunidos por el hip hop, el rock, el fútbol, la droga; en fin, cualquier cosa que pueda llevarles a la construcción de su identidad. Cuando Brayan me mostraba algunas de las letras que componía para su grupo de rap, era como si su corazón se abriera por un instante y mostrara el lado más profundo; un modo indirecto de conocer el color de su alma, de sus sueños, de sus miedos. “La música me relaja, es un video totalmente diferente, que le deja a uno expresar lo que siente”.

Pueden dedicarse a buscar lo necesario para vivir, pero aún así hay momentos de ocio, y es agradable ver que a pesar de las condiciones coartadoras del entorno, en muchos jóvenes hay deseos de salir adelante, de poder ofrecer un mejor futuro a su familia o tan sólo a sí mismos.

Al protagonista de esta historia le ha cambiado la vida, nunca creyó que por la rueda de la fortuna, apareciera de nuevo con los pies sobre la tierra buscando modos para salir adelante y ofrecerle a quien es ahora su motivación principal, lo mejor para su vida. Desde las otras especies se aprecia cómo el proteger a sus crías es lo más importante, y pasan cualquier tipo de necesidades y peripecias por ello. Esta realidad no dista mucho de la especie humana; muchas veces sentimos que nuestro papel en la tierra carece de significado, que sucumbimos frente a cada obstáculo y que nuestra fuerza interna no puede responder a las exigencias del medio; así, estamos muertos en vida, sobrevivimos sin detallar cada segundo de permanencia.

Cuando llega esa nueva vida para Brayan, es la oportunidad de rehacer su camino, es una demostración del más allá de que debe continuar y salir de su mundo de drogas y alcohol. Siempre hay esa oportunidad para reconstruir. Brayan, aparte de asistir al instituto donde nos conocimos, donde estudia, le dan alimento y ayudan a conseguir trabajo en su media mañana; trabaja en una taberna como mesero de 4 de la tarde a 3 ó 4 de la mañana; se gana veinte mil pesos y cómo no tiene donde vivir y por el momento prefiere no invertir su dinero en esto, para colaborar al máximo a Andreita, duerme en el parqueadero del lugar hasta que son las 7 y vuelve al instituto. “Mi hermana Constanza me está apoyando mucho y yo sé que voy a salir adelante, no solo por esa niña que me da alegrías, sino por mi mamá y Marcela que están muy paila en este momento”.  

No hay certidumbres sobre un futuro cercano para Brayan, las motivaciones pueden fluctuar en cualquier momento, su etapa vital está llena de inestabilidad e inseguridad en sí mismo. Eso es tal vez lo más precioso de la vida, el no saber, nada sobre ella, nos deslizamos a través del camino sin saber que habrá después, y de pronto en algún momento sin buscarlo directamente, la vida adquiere sentido y se convierte en el motor fundamental de todas nuestras acciones.

Ese es el brillo extraño que no podía descifrar en sus ojos, es el brillo de una persona que aunque ha vivido, deshace su pasado. Es el brillo de alguien que acaba de nacer. 

AUTOR: DIANA CAROLINA PLAZAS