Para quien se inicia en psicología y se pregunta por la epistemología.
La razón es el
atributo definitorio de la especie humana. ¿Ventaja o Desventaja?. La historia
de las ideas, muestra cómo ese continuo explorar, indagar, crear, imaginar,
negar; crea mundos posibles a cada instante, y se convierte en la razón
principal para la multiplicidad de saberes con los que contamos hoy en día y
las explicaciones que tenemos para cada cuestionamiento.
Al pensar en el
cerebro como objeto de estudio de la psicología o entender que la mente quizá
es la manera en como el cerebro funciona solamente, es imperativo preguntarse
si necesariamente cuando se habla del tema de lo psicológico, aludimos entonces
a una estructura con condiciones biológicas y fisiológicas solamente? Si
además, el dominio de lo humano y nuestra condición diferencial frente al resto
de los seres vivos, tendría que ver sólo con el desarrollo por las condiciones
de la evolución y la selección natural a la estructura cerebral y todo lo que
ella nos permite?
Estas preguntas
son las ideas que pretenderé abordar en el siguiente ensayo, teniendo en cuenta
las reflexiones sobre Descartes que inauguraron el proyecto de la modernidad y
que indudablemente nos remiten a pensar también en el autor desde las
condiciones personales que viabilizaron su formulación teórica en virtud de su
humanidad ineludible, cómo podríamos pensar una propuesta científica y
paradigmática de la psicología en la cual su fundamento epistemológico sea
consistente y coherente con la condición humana?
El tema de la
evolución desde la teoría darwiniana de la selección natural, hace pensar al
filósofo Descartes en que quizá la única condición de evolución que hemos
tenido como seres humanos no radica en el acto de la selección con
características físicas que garantizaron la supervivencia; supone quizá que en
más allá de esto existe una capacidad de razonar ó de inteligencia que pudo
estar relacionada con el hecho de subsistir en condiciones poco favorables y
ser, desde ese punto de vista, el punto máximo de la evolución. Estos
planteamientos ponen entonces a discurrir el tema de desarrollo netamente
fisiológico, cerebral y cultural en las posibilidades evolutivas garantes del
desarrollo de la condición humana.
Descartes
propone entonces una dicotomía entre mente y cuerpo, realizando la escisión
entre mundo físico y mental. Esta diferenciación responde sin duda al proyecto
moderno que encarnaba un nuevo individuo, menos dogmatizado por las ideas religiosas
y más empoderado de las capacidades que su razón le daba para transformar el
mundo; que, evidentemente permitieron los avances en materia de ciencia que
hasta nuestros días conocemos y utilizamos. Sin embargo, en términos de
disciplinas, aún no queda claro cómo es que esta división del mundo físico y
material puede tener vías distintas en la comprensión e incluso la
responsabilidad en este caso, de una disciplina como la psicología podría estar
relacionada con la inconmensurabilidad de los fenómenos mentales que sitúan
entonces el problema de no poder entender más que los resultados de las
acciones físicas que realizamos en un mundo observable y medible; pero más allá
de eso, dónde situamos y cómo entendemos los sentimientos, las construcciones sociales
que hacemos de la realidad, el trabajo incesante de la mente que configura lo
que somos día tras día?
Esto nos dice
que de lo único que podemos obtener información es del comportamiento
observable y por otro lado de la introspección que permitiría dar cuenta de
ciertos estados mentales a través de procesos de reflexión sobre la propia
mente. La apuesta de Descartes en este sentido, daba un estatus mecanicista al
cuerpo y a la mente un estatus vinculado a la dimensión suprasensible (herencia
de su formación religiosa) que el impedía colocar a la mente y el cuerpo en un
mismo lugar, que respondía sólo a características mecanicistas, finalmente se
supone que la mente (como factor diferencial) nos situaba en la condición de
seres humanos, de otra manera seríamos una máquina un poco más compleja que
otras, pero al fin y al cabo con condiciones de contingencia entre causas y
efectos operacionales.
El problema al
equiparar estos conceptos de mente y cuerpo es que el lugar de la incertidumbre
y la decisión se anula, en tanto hablamos de una máquina un poco más compleja,
esta es, la mente que gobierna además al cuerpo de una manera inexplicable.
Muchas veces entonces la psicología se encuentra estudiando cómo es que opera
ese modelo mental que subyace y debe ser predecible para todos al entender lo
observable que es el comportamiento humano sobre el cual si estamos en la
capacidad de emitir juicios. La crítica entonces sitúa el problema de la
disyunción de estos dos dominios al pensar que uno funciona en independencia
del otro ó la conjunción al darles un estatus modelizador del cual se supone
podríamos dar cuenta en estudios como la biología (para el cuerpo) y la
psicología (para lo mental).
Seguramente el
pensar en estos términos daría a la psicología límites claros en su objeto de
estudio e intervención, sin embargo dadas las características del fenómeno
mental y su imposibilidad de acogerse a métodos rigurosos y cuantificables como
plantearía el paradigma positivista, ¿Cómo entender entonces el encargo de la psicología
si los métodos experimentales no nos permiten dar cuenta del fenómeno en
términos de confiabilidad y validez?
Muchos
epistemólogos han situado discusiones interesantes sobre los criterios sobre
los cuales se han fundado las llamadas ciencias exactas y algunas conclusiones
conducen a pensar que los seres humanos inventamos lenguajes para explicar el
mundo y al investigar el fenómeno lo único que hacemos es dar respuesta en
términos de los mismos lenguajes dentro de un marco lógico de comprensión inventado
por nuestra teoría y que no exceda por supuesto los límites de nuestra
teoría. Quizá el hecho de que la
psicología se haya ocupado de los fenómenos psíquicos en esta perspectiva
positivista ha limitado sus condiciones de posibilidad, no es gratuito que el
estatus epistemológico y de cientificidad de la misma haya sido cuestionado
durante años por las llamadas ciencias duras.
En la historia
del conocimiento se han cometido bastantes errores, siendo uno de los
principales el de carácter metodológico. A partir del Renacimiento, sin
necesariamente excluir el periodo predecesor, los avances en ciencia, arte,
política, etc; fueron bastantes, pero siempre se reelaboran, según nuevas
investigaciones ó tendencias. Esos eventos extraordinarios, que cambian compromisos
profesionales, son las llamadas por Thomas Kuhn, las “Revoluciones
Científicas”.
El ideal de
perfección ha sido casi una constante en el mundo de la ciencia, de ahí la
creación de teorías con mayor poder explicativo, que reemplacen ó complementen
las anteriores. Nuestro mundo está cimentado sobre paradigmas definidos como
patrones o modelos, que son imposibles de aislar en nuestra forma de pensar, de
concebir el mundo, de sentir, de actuar. En una ciencia que ha atravesado por
tantas revoluciones como la psicología, se evidencia cómo algunas tendencias y
directrices han quedado en el plano de lo obsoleto, y por el contrario, otras
se ven complementadas, organizadas, por nuevos hallazgos que pasan a ser centro
de atención en la investigación psicológica.
Al momento de
estudiar un paradigma se debe tener en cuenta la época y las circunstancias en
las cuales se desarrolló, basándose en la observación y experimentación. Ese
estudio sobre los paradigmas permite al estudiante el ingreso a una comunidad científica,
donde llega a comprender que estas revoluciones constituyen un signo de madurez
en el desarrollo de cualquier campo científico. La ciencia no necesita estar
determinada por reglas ya que no siempre especifican por sí mismas todo lo que
tienen en común la práctica de un grupo de especialistas científicos, además si
no se diera el cambio de constructo en la ciencia, tal vez no habríamos llegado
a descubrir a través de los años, otras posibilidades del conocer, otros modos
de intervención (en el caso psicológico), otros modelos explicativos del
comportamiento humano.
La utilización de los paradigmas en la
psicología no significa que esta se encuentre en una situación de permanente
inmadurez. Paradigma, en sentido estricto, es verdad que alude a un compromiso
implícito e inequívoco de una comunidad de científicos respecto a un esquema
conceptual. En este sentido, en una ciencia madura sólo puede haber un
paradigma dominante a la vez, que es compartido por la comunidad y sirve para
definir y estructurar las tareas y desafíos de la investigación en esa
disciplina. Esto es posible con mayor probabilidad en la física, matemática,
etc. El ser humano es diferente y no puede regirse únicamente por un modelo.
Lakatos,
reemplaza el término de paradigma por el de «programa de investigación» que
implica una sucesión de teorías. Cada teoría implica una nueva y más detallada
articulación de los compromisos compartidos. Los paradigmas se pueden ir
degenerando, pero también se pueden recuperar con el tiempo.
El pluralismo
teórico favorece el desarrollo de una variedad de estrategias de investigación
más que el cierre prematuro de la investigación asentada sobre la existencia de
un único paradigma. Por eso aboga por la pluralidad de orientaciones teóricas
en forma de eclecticismo disciplinado. Y Feyerabend lo ha dicho aún más
claramente, al señalar que sólo se puede ser un buen empirista si se está
preparado para trabajar con muchas teorías alternativas, más que con un simple
punto de vista analítico. Y esta pluralidad de teorías no se puede interpretar
como un estado transicional que será reemplazado, en el futuro, por una única
teoría verdadera.
Este pensamiento
nos puede conducir a una inseguridad profesional profunda, pero ella se
desvanece en la medida que destruimos esa pretensión de verdad objetiva única y
nos aventuramos con el fracaso de las reglas existentes a la búsqueda de otras
nuevas. Si todo estuviera dado, no tendríamos muchas cosas que hacer ó decir al
respecto. El enigma sobre el comportamiento humano aún está vigente, y si bien
es cierto que hay muchas evidencias empíricas que dan cuenta de éste, no hay
una última palabra, ni una teoría que lo
abarque todo. La complejidad no puede
ser reducida a una regla, por eso la necesidad de las revoluciones científicas.
Al ser conscientes de esto, no debemos caer en
el error de concebir la ciencia como lineal y acumulativa. Tampoco podemos
creer que todo obedece a un orden teleológico y que la ciencia posee esa visión
evolutiva para tener cada día una mejor humanidad. Reconozcamos el cambio de
paradigmas como una oportunidad de movilizar el pensamiento y de poder, ser
partícipes en todo momento, de la construcción de nuestra realidad.
¿Cómo se valida
o invalida cualquiera de estos saberes?; nuestro concepto de mundo ha sido
construido por los seres humanos, nunca se ha dado la historia de un
lineamiento general sobre el cual podemos partir y hacer inferencias, o crear
teorías; todo, absolutamente todo ha sido creado por nosotros, en ese orden de
ideas se hace imposible abogar por la veracidad de los paradigmas que en
determinado momento rigen la ciencia. En ocasiones, no encuentro un fundamento
veraz para considerar el grado en que un conocimiento resulta cierto; Gorgias
planteaba que nada existía en realidad, luego, si algo existe no se puede
conocer. ¿Cuál sería el papel de la epistemología frente a esa definición del
saber y la relación entre el sujeto que conoce y el objeto conocido, teniendo
en cuenta que cada individuo puede llegar a ser el juez de su propia
experiencia?
En cualquier
disciplina, afortunadamente se cuenta con múltiples visiones que determinan la
complejidad del objeto de estudio, cada ser se ve influido por su personalidad
en la adopción o reticencia a cualquier modelo explicativo; Polany hablaba de
que “todo conocimiento es un conocimiento personal”, Merleau Ponty lo expresaba
en su frase famosa “estamos condenados al significado”, es confuso llegar a considerar que en las
disciplinas puede darse una relación lineal y objetiva con el objeto de
estudio, por esto el campo de la hermenéutica abre nuevas posibilidades. Lo que
la mayoría de las personas consideran un simple dato es de hecho un proceso muy
elaborado. Nada se nos da directamente, sólo se llega a la percepción tras
muchos pasos, que entrañan la interacción entre los estímulos que llegan a los
sentidos, el aparato interpretativo y la estructura del cerebro.
¿Qué tanto
tienen en cuenta las disciplinas a su objeto de estudio frente a esta
realidad ineludible?. La psicología,
ciencia del comportamiento se ha visto enriquecida, contradicha, falseada por
los continuos pensadores e investigadores que han realizado sus aportes a este
campo. Generalmente las teorías se han realizado en condiciones
socio-históricas determinadas donde la aplicabilidad de esos postulados era más
probable. En ocasiones la fundamentación teórica de la psicología se ve como
una vida con muchos significantes desprovistos de sentido y disfuncionales para
el sujeto. Kuhn planteaba que “la
existencia de un paradigma científico no es incompatible con la existencia de
nuevos paradigmas; los cambios de comprensión están determinados por los
contextos históricos”. Nuestro mundo actual es cambiante, y cualquier tipo de
investigación puede ser casi obsoleta de repente; nuestra disciplina requiere
una actualización constante, una reelaboración de los modelos explicativos y de
las formas de intervención. Si bien es cierto que los movimientos
contemporáneos y las reflexiones filosóficas de la época están dirigidos a la
crítica de la sociedad, a lo que han hecho los aparatos ideológicos que nos
atraviesan y determinan nuestros modos de vida y a la supuesta noción de
progreso, es pertinente adecuar los métodos actuales a las necesidades y medios
del momento. Nuestra sociedad cree haber perdido las esperanzas sobre todo
porque dilucida la destrucción inminente del mundo; el retorno a lo esencial, a
ese espacio donde el potencial humano se dirigía a la contemplación y no a la
destrucción. Planteamientos que valdría la pena preguntarse si no están en el
plano de lo mágico y lo utópico.
El campo de la
epistemología es un campo de indagación interdisciplinaria, en la medida que se
alternan distintas visiones desde las múltiples disyuntivas del sujeto; no
existen unos criterios universales o principios fijos para evaluar la validez
del conocimiento humano, pero si en vez de usar un solo par de gafas para
juzgar y evaluar el mundo, los cambiamos con otros pares que enriquezcan el
conocimiento y complementen en la mayor medida posible esas conclusiones, la
validez y confiabilidad se hará viable y nuestras bases teóricas permitirán una
aproximación a más generativa frente a los seres humanos.
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