A propósito de mi experiencia con seres humanos problematizados

Es
difícil describir con precisión lo que irradia su mirada; no se trata
propiamente del brillo que puede entrañar la mirada de un niño con su inocencia
y alegría, es un brillo intenso y diferente, es como si dentro de sus ojos se
pudiera leer sus ganas de explorar el mundo, de llevar a cabo tantos sueños y
fantasías, sus miedos y afectos; en una cárcel formada por la soledad, la
tristeza, el sinsentido y la agonía que impregnan su mirada y generan en quien
lo ve fijamente, esa ambivalencia de sentimientos.
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En nuestro primer contacto nos acercó una sonrisa,
y ahora que lo pienso es extraño, que haya sucedido así considerando la poca
empatía que siente hacia los desconocidos. Al verlo, se distinguen sus grandes
ojos color miel intenso, su tez trigueña con algunas marcas portadoras de
sentido, sus dientes perfectos pero escondidos casi todo el tiempo, su estatura
de 1.75m aproximadamente, su cuerpo que no es flaco, ni corpulento, pero
adquiere este último apelativo por la ropa que usa y sus brazos con algunos
tatuajes desdibujados con el tiempo.
El panorama inicial de Brayan Yesid desde lo
físico, puede no generar ninguna sensación de extrañeza, bueno tal vez que se
ve un poco mayor para su edad real de 17 años; pero en general muestra las
características de cualquier adolescente de su edad. Si sólo pudiera orientar
el conocimiento a ese aspecto, sería fácil definirlo; al conocerlo poco a poco,
tarea que no ha sido fácil, se van tejiendo alrededor de ese simple muchacho,
múltiples eventos cargados de tristeza, fortaleza, lealtad y agresividad,
siendo estas las principales temáticas que le acogen, y que, inevitablemente
desvían la mirada de ese simple muchacho, a ese ser humano complejo que ha
tenido que afrontar todas las vicisitudes de una vida y que, en esa corta edad ha sabido encarar de
la forma que le ha sido posible, lo que la vida le ha otorgado.
ACERCA DE LOS DILEMAS CON LAS
MUJERES
No puedo negar que Brayan Yesid llamó mi atención
por ser lindo, atractivo, por eso tal vez lo miré primero; a él también le
parecí una muchacha, linda simpática, de pronto porque estaba fuera de los
parámetros que está acostumbrado a ver comúnmente. Pude notar que pese a su
iniciativa, mi respuesta lo intimidó por su piel ruborizada y risa nerviosa,
lastimosamente esa ha sido una de las pocas veces que lo he visto con tal
alegría durante esas visitas en las que establecimos lo que podría denominarse
como pequeña amistad.
“Es que se ven muy bacanos, además no me costaron
nada porque me los hizo un amigo”. Para él, sus tatuajes son una forma de
demostrar superioridad, diferencia, ruptura con las reglas, y vanidad en el
sentido que los usa para decorar su cuerpo, en especial sus brazos a los que
cuida ejercitándolos contantemente haciendo “barras” o algunas “lagartijas”,
cada vez que puede. Las actividades en las que se basa la vida de Brayan Yesid
son variadas; jugar “micro”, ir a tomar
con los del parche (eso si cuando hay platica), escuchar música, visitar a su
hija y de vez en cuando salir con una que otra vieja, son las cosas que más le
gusta hacer.
Una
de sus mayores habilidades se refiere a las mujeres, sus historias con respecto
a ellas son diversas, unas con desenlaces tristes, otros felices, y otros
inconclusos simplemente. Las situaciones se dan si previo aviso, y en las
cuestiones sentimentales es mejor intentar no entenderlas; cuando se está bien
con alguien, por algún motivo las cosas fracasan y queda siempre ese sinsabor
interno por no haber actuado de la mejor forma con esa persona y haberla
valorado en todo su sentido. Por el contrario cuando se cree que tal vez esa
persona no es la indicada, y la relación se asume superfluamente, eventos
inesperados ocurren y de ahí en adelante es imposible desligarse de esa
persona.
Esto último puede describir el caso de Brayan
Yesid, desde sus 9 años ha tenido muchas “amiguitas” o noviazgos pequeños:
altas, flacas, rubias, morenas, bajitas, de ojos negros, azules, tiernas,
malgeniadas; han sido más o menos los prototipos que han pasado por su vida.
“Para mí todas son lindas siempre y cuando se porten bien con uno y sepan
besar, eso sí, hay unas que aguantan más que otras, pero a la final todas son
iguales”. Como en casi todos los casos siempre hay alguien que logró llegar a
un lugar que nadie más ha podido. Milena vivía en el mismo barrio que Brayan
cuando él tenía 15 años, ella era mayor que él 2 años y nunca mostró mayor
interés en sostener algo serio, pero aún así cuando podía se veía con Brayan y
hacían el “plan completo”. Aunque él ya había iniciado su vida sexual 3 años
antes, consideraba a Milena la única que verdaderamente le hacía sentir, pues
las otras eran pasajeras y no más. Sin darse cuenta y en menos de lo que se
imaginaba, sus sentimientos por ella se incrementaron y el tan solo verla era
una necesidad. Ella siempre dejó claro que aparecía cuando podía pues no quería
“mariquiar” con nadie.
Lamentablemente, el corazón no es fácil de
gobernar, los afectos se construyen, se solidifican y desprenderse de algo llámese
amor o no, es difícil cuando hay una aparente sensación de completud. Milena se
desapareció al año y desde entonces nada ha podido ser igual, aunque Brayan
empezó a salir con otras mujeres, su recuerdo era y es aún algo imborrable.
Katherin es la madre de su hija que nació hace menos de 1 mes.
“No me arrepiento de que haya nacido Andrea, mi
hija es lo más hermoso que me ha pasado, es como esa fuerza que me incita a
seguir aunque no esté cerca todo el tiempo; yo la siento y el sólo saber que
está viva a mí me llena de alegría es del putas tenerla, y por ella es que
estoy cambiando”. Lo que sucedió con Katherin fue producto de los tragos, para
Brayan después de lo de Milena, era indispensable el sexo y cuando estaba con
ella no usaba ningún tipo de protección porque ella le dijo una vez que por eso
no se preocupara que ella ya tenía eso arreglado. Por eso cuando fue a la
fiesta de Edwin su amigo del barrio, y se encerró en el cuarto con la prima de
él, sólo se preocupó por desvestirla, tocarla y tener relaciones sexuales con
ella pues desde que la había visto 2 meses antes le pareció que estaba muy
buena. Después de eso no se volvieron a ver, sino como al mes y medio para
comunicarle la noticia que iba a ser papá.
El núcleo familiar de Brayan está constituido por
su mamá Beatriz y dos hermanas una mayor, Constanza de 20 años, y una menor,
Marcela de 15. Ha
estado rodeado por mujeres, por ello podría ser comprensible la inmensa
sensibilidad que irradia y su forma espectacular de cortejar a cualquier mujer.
Su padre nunca ha vivido con ellos, lo conoce mas nunca se hablan; la figura
paterna la tomó él desde pequeño pero, desafortunadamente su relación con la
mamá no ha sido la mejor y menos desde que dejó de estudiar hace un año, Brayan
cuando acabó noveno, decidió retirarse del colegio porque sabía que eso tal vez
no era lo que le iba a permitir darse y darles a quienes amaba un mejor futuro,
así que empezó a buscar oportunidades para conseguir dinero. Constanza ya no
vive en la casa porque a los 18 años quedó embarazada y se fue a vivir con su
novio el cual actualmente está esperando otro hijo, ella es la que vive
pendiente de lo que sucede con Brayan, intentó reincorporarlo al colegio, pero
fue imposible por la rebeldía de su hermano; y ahora con el nacimiento de
Andrea trata de colaborarle con leche, ropa o algunas cosas ya que la situación
de ella no es que sea la mejor, pues no trabaja y su “marido” tiene un trabajo
como vigilante y devenga escasamente un salario mínimo.
Marcela,
vive con su mamá y está en el colegio pero últimamente su rendimiento y actitud
ha sido motivo de conflictos, ya que al parecer ingresó a una pandilla y está
consumiendo marihuana, bazuco y otras sustancias psicoactivas. Doña Beatriz no
hace mayor cosa al respecto, siempre trabajó en casas de familia pero ahora a
sus 42 años tiene un problema en la pierna derecha y continuos dolores de
cabeza que le impiden trabajar como antes, entonces de vez en cuando lava ropa,
o plancha en algunas casas. El problema económico es lo principal en ese hogar,
por eso también Brayan decidió ayudar en ese sentido y hace 5 meses se fue de
la casa por eso y, especialmente, porque la mamá no decidió apoyarlo con el
embarazo de Katherin.
Es
extraño pero la única mujer que en este momento hace menos pero ha sido la que
ha movilizado a Brayan, es Andrea. Esa pequeña semilla que surgió azarosamente,
tal vez en el momento debido antes de
que este hombre de 17 años empezara a caer en un abismo sin fondo, sin posibilidad
de devolverse, un mundo que lo estaba consumiendo y que amenazaba con acabar
todo lo que concebía como su existencia en menos de nada, en menor tiempo que
el que puede emplearse para ver las estrellas y contemplar el amanecer.
UNA
REALIDAD INELUDIBLE
Es
propio de reflexión, pensar que si pudiésemos como seres humanos escoger desde
un principio la realidad que quisiéramos vivir, cómo sería vivirla y con quién
querríamos vivirla; tal vez nuestro sufrimiento durante ella se vería atenuado
e incluso suprimido. No se puede precisar si fuese factible, quizá sí, quizá no. Quizá el dolor, la tristeza, la soledad, son inherentes a la condición
humana y el alternar continuo de esos estados es el que posibilita nuestro
crecimiento personal y sentido de pertenencia con la vida. Todo lo que se pueda
decir, no tiene una última palabra, la realidad es diferente para cada uno de
nosotros, la forma en cómo le asumimos, y si es portadora de alegrías y
tristezas es también una cuestión individual.
En Brayan es notoria la ausencia de esa figura paterna
y su intento continuo por encontrarla fuera de su hogar. Siempre le ha gustado
relacionarse con personas mayores, sus mejores amigos siempre lo sobrepasan en
5 ó 6 años. Nunca le ha gustado que lo consideren como un niño y, en efecto, al
hablar con él en ocasiones da la impresión de que se hablara con un joven de 20 a 22 años. En el colegio
cuando estaba en sexto grado se relacionaba con los de décimo, inicialmente lo
manipulaban y se convertía como en el servidor de ellos, pero conforme fue
creciendo, sus labores y estatus aumentó pero así mismo las exigencias sociales
también lo hacían.
Desde los 13 años empezó a consumir alcohol
frecuentemente, sobretodo por los partidos de microfútbol que se organizaban en
la cancha del barrio. Es común que en localidades de estratos 1 y 2, el dinero
escasee para muchos aspectos, pero para todo lo que son vicios nunca hace
falta. Aparte del gusto que tenía por tomarse una que otra “pola” de vez en
cuando, la presión que sus amigos ejercían para que lo hiciera era demasiada
como para rehusarse a hacerlo. Más adelante el grupo comenzó a interesarse en
cosas más fuertes, pero así mismo la cantidad de dinero requerido era mayor,
por eso necesitaban estrategias para conseguir dinero fácil y rápido, para
invertirlo en drogas y alcohol. “Nunca le vi nada de malo a eso, igual no se
puede negar que los viajes que uno se pega son lo más bacano porque lo llevan a
otro lado y lo hacen olvidar de toda la mierda que vive uno en la familia,
además es algo normal por lo que todos pasamos... Lo malo que le empecé a ver
es cuando uno ya no quiere hacer más que estar en eso, todo el tiempo y deja de
preocuparse por lo que queda”
La plata, la conseguían robando a las personas que
tenían más dinero, para Brayan el mal reside en hacer mal a quienes carecen de
oportunidades; pero a quienes están bien, qué tantas consecuencias puede
traerles el perder un poco de su fortuna. Siempre lo ha visto así y en sus
palabras se nota un claro resentimiento hacia quienes la vida les ha tocado un
poco más fácil. Desde pequeño, mas que vivir con necesidades, ha convivido con
las carencias, el papá respondió hasta que él tuvo 3 años, teniendo siempre
otro hogar. Su mamá intentó reconstruir varias veces su vida, y la única vez
que todo parecía iba a salir bien, por una bala perdida murió esa persona quien
hubiese podido ser el padre sustituto, el padre real para Brayan y su familia.
Desde esa última vez, hace 5 años, no ha habido otra persona que se acerque.
“Afortunadamente ningún hijueputa se ha aprovechado
de mis hermanas, porque yo si he tenido amigas que los padrastros las violan,
las tocan y lo peor es que nadie les hace nada, porque les importa más tener
comida que un poquito de respeto”. Aunque Brayan nunca usa la muerte de Efraín
su padrastro, como justificación de su posterior ingreso a las drogas, es
evidente que ese duro golpe influyó contundentemente en la serie de decisiones
que tomaría de aquí en adelante.
Muchos sueños recorren la mente de cada ser humano
sea cual sea su situación, los mundos posibles que nos lleva a construir el
pensamiento, guían muchas veces el camino de nuestra existencia pero también,
al darse el choque entre ese mundo ideal y mundo real, se desprenden
frustraciones, tristezas que se van elaborando poco a poco. Brayan tiene
grandes aptitudes, en muchas ocasiones quise que dibujara algo pero fue
imposible. Un día casualmente me estaba hablando de Andrea y empezó
inconscientemente a dibujar un rostro femenino, un paisaje, y varios símbolos
musicales y afectivos. La calidad de tales dibujos era excelente y me
sorprendió, dado el antecedente de su negativa a dibujar, él me dijo que antes
si le gustaba dibujar demasiado, incluso en el colegio varios profesores lo
habían felicitado y le pronosticaban buenas cosas en este campo, pero desde que
empezó con el vicio y la vida con sus “parceros”, eso ya había perdido
importancia. Además de sus habilidades artísticas, Brayan quería estudiar
ingeniería civil, ya que esta carrera ofrecía la posibilidad de construir, de
modificar los espacios para que las personas vivieran mejor.
Al enfermarse su mamá, decide dejar el estudio
porque sabe que así acabe el bachillerato, la posibilidad de estudiar en una
universidad es casi imposible, además ya había estado haciendo pequeños
negocios que le mostraron que había más fáciles y mejores formas de conseguir
el dinero. “Mi mamá si sospechaba que yo estaba en algo raro, y Constanza esa
sí que se las pilla todas, pero igual cuando yo llegaba con plata o cosas para
el bebé de mi hermana, a nadie le importaba de donde salía ni en qué problemas
estaba metido. Así es cuando uno necesita, casi nada importa, sobrevivir es lo
que importa”.
La delincuencia en la adolescencia implicó para
Brayan bastante dinero, pero también, la
ausencia de límites y proyección, llevaron a que derrochara el dinero y éste se
invirtiera en rumba y vicio. El sentirse respaldado por un grupo de amigos,
aparentemente brinda seguridades y compañía que puede fortalecer a esa persona
que está creciendo y va por el mundo llena de ambivalencias. Esos momentos de
minusvalía, cuando su autoestima decaía fácilmente y el apoyo que encontraba a
su alrededor era pasajero y conveniente, incrementaban sus encuentros con las
drogas.
Inicialmente se quedaba en casa de Edwin, quien
vivía solo y ocasionalmente con alguna de sus novias, ó donde Diego ó Carlos.
Con el tiempo no era importante ver donde dormía, a veces llegaba a su casa, ó
iba donde Constanza que vive con el marido en el barrio del lado. Durante
el noviazgo con Milena, no se le veía
por la casa, ni por el barrio, con ella se quedaba en otros lugares, donde sólo
pudieran estar los dos, sin nadie que los molestara. En este momento no tiene
donde vivir, pero tampoco quiere volver a la casa. Intentar salir del mundo de
las drogas es difícil porque es negar de un momento a otro todo el mundo que
hasta el día de ayer era propio, y es fácil recaer por las desavenencias que
entraña empezar de cero, haciendo las cosas, como Brayan las considera “al
derecho”.
En
medio de tantas cosas que podía estar viviendo, Brayan no perdía su capacidad
para soñar. No se explicaba la razón de todo lo que tenía que vivir él y su
familia. Constanza visitaba a Brayan en el colegio y llegaba muchas veces
golpeada y otras veces, aunque sin marcas físicas, con dolores irreparables en
el alma. Hoy en día y puede ser objeto de reflexión nuevamente; ¿qué
posibilidad existe de construir una relación sentimental real, duradera donde
cada una de las partes piensa en el otro y hace lo posible para transmitir su
amor? Las parejas se construyen y, lastimosamente, las intenciones son
distintas, nunca es sabido hasta qué punto el sentimiento gira en torno a la
misma magnitud y sentido.
William, el esposo de Constanza, esposo no
precisamente porque se hayan casado sino porque viven juntos desde hace 2 años,
siempre trabajó como conductor hasta que le quemaron la buseta con la que
trabajaba, en venganza por unos negocios de plata con los que había incumplido.
Por su falta de estudio le quedaba difícil conseguir otro empleo, pero cuando
consiguió trabajo con la compañía de seguridad todo parecía bien para esta
familia. A Brayan nunca le inspiró confianza ese tipo, y más porque daba la
impresión que miraba a Marcela más de lo debido; aún así respondió por el niño
y como iban las cosas lo haría con este segundo hijo.
Constanza siempre ha sido reticente en el tema de
la bebida y las drogas, Brayan cree que por eso es que ella trata de ayudarlo
siempre para que se salga definitivamente y le ayuda con dinero de vez en
cuando. William toma frecuentemente y es en ese estado, cuando agrede a su
mujer.
“Si alguien ha sabido ser otra mamá para mí, es
Constanza, yo la adoro, pero esa mujer no se quiere separar de ese man que la
golpea, yo me siento mal por no hacer nada, pero es que la única vez que me
metí, mi hermana se puso de parte de él, y casi me acaban entre los dos, por
eso ya sé que cada quien hace lo que quiere, aunque no puedo negar que eso me
raya resto”.
La razón de
lo que nos sucede no es fácil ni factible de encontrar a lo largo de la
vida. Cuando eran pequeños, todos iban de vez en cuando a la iglesia del barrio
porque les gustaba cantar y sentían que ese era un buen lugar donde de algún
modo se respiraba paz. Las creencias religiosas de Brayan se constituyeron
sobretodo cuando empezó con las drogas, obviamente era una intención paradójica
la de refugiarse en la religión. “A pesar de que trataba ser valiente, me daba
mucho miedo en todo lo que estaba metido, por eso no era suficiente confiar en
los amigos del parche, sino que había que buscar alguien mas que me protegiera.
Eso sí no faltaba la oración antes de cada vuelta y después para dar gracias,
en ese momento creo que fue cuando más me apegué a Dios, aunque ahora veo que
muchas cosas de las que hacía no estaban tan bien”.
Un soplo de
vida, sacude a cualquiera, la ilusión de algo nuevo, en un momento donde la
penumbra amenaza con cerrar el telón de la vida, muestra que vale la pena
soñar, creer, y reconstruir sobre lo que anteriormente no había esperanza. La
vida ofrece esa posibilidad, aunque siempre sea un mismo personaje, las
historias que surgen son diferentes a cada momento, todo depende de si el actor
principal, quiere cambiar sus libretos para empezar una nueva obra.
LA FLOR QUE CRECE
SOBRE EL PANTANO
La localidad
de Rafael Uribe Uribe, ubicada en el sur de Bogotá, se caracteriza por la
economía informal, falta de servicios, insuficiente infraestructura para
educación, familias monoparentales, delincuencia, violencia intrafamiliar, drogadicción;
siendo estas las problemáticas más comunes. No significa que en otros lugares
de la ciudad o del país, incluso del mundo, no se encuentre este tipo de
población, pues realmente estos parámetros son comunes en casi cualquier lugar.
Brayan y las personas del barrio Molinos son población vulnerable, que oscilan
en estrato 1 y 2, en ocasiones hay personas que no poseen acceso a los
servicios básicos y por eso difícilmente se ubican en un estrato. “Nadie llega
aquí porque quiere, sino porque le toca”, las personas debido a su difícil
situación económica acceden a una vivienda humilde, exponiéndose a las
difíciles condiciones sociales; un medio
lleno de violencia, robo, sin mayor acceso a recursos por constituirse como una
población marginada, donde llegan desplazados, y personas que intentan día a
día ganarse lo del sustento para vivir un instante más.
En los
adolescentes se aprecia la formación de grupos. Es usual encontrar a los
muchachos reunidos por el hip hop, el rock, el fútbol, la droga; en fin, cualquier
cosa que pueda llevarles a la construcción de su identidad. Cuando Brayan me
mostraba algunas de las letras que componía para su grupo de rap, era como si
su corazón se abriera por un instante y mostrara el lado más profundo; un modo
indirecto de conocer el color de su alma, de sus sueños, de sus miedos. “La
música me relaja, es un video totalmente diferente, que le deja a uno expresar
lo que siente”.
Pueden
dedicarse a buscar lo necesario para vivir, pero aún así hay momentos de ocio,
y es agradable ver que a pesar de las condiciones coartadoras del entorno, en
muchos jóvenes hay deseos de salir adelante, de poder ofrecer un mejor futuro a
su familia o tan sólo a sí mismos.
Al
protagonista de esta historia le ha cambiado la vida, nunca creyó que por la
rueda de la fortuna, apareciera de nuevo con los pies sobre la tierra buscando
modos para salir adelante y ofrecerle a quien es ahora su motivación principal,
lo mejor para su vida. Desde las otras especies se aprecia cómo el proteger a
sus crías es lo más importante, y pasan cualquier tipo de necesidades y
peripecias por ello. Esta realidad no dista mucho de la especie humana; muchas
veces sentimos que nuestro papel en la tierra carece de significado, que
sucumbimos frente a cada obstáculo y que nuestra fuerza interna no puede
responder a las exigencias del medio; así, estamos muertos en vida,
sobrevivimos sin detallar cada segundo de permanencia.
Cuando llega
esa nueva vida para Brayan, es la oportunidad de rehacer su camino, es una
demostración del más allá de que debe continuar y salir de su mundo de drogas y
alcohol. Siempre hay esa oportunidad para reconstruir. Brayan, aparte de
asistir al instituto donde nos conocimos, donde estudia, le dan alimento y
ayudan a conseguir trabajo en su media mañana; trabaja en una taberna como
mesero de 4 de la tarde a 3 ó 4 de la mañana; se gana veinte mil pesos y cómo
no tiene donde vivir y por el momento prefiere no invertir su dinero en esto,
para colaborar al máximo a Andreita, duerme en el parqueadero del lugar hasta
que son las 7 y vuelve al instituto. “Mi hermana Constanza me está apoyando
mucho y yo sé que voy a salir adelante, no solo por esa niña que me da
alegrías, sino por mi mamá y Marcela que están muy paila en este momento”.
No hay
certidumbres sobre un futuro cercano para Brayan, las motivaciones pueden
fluctuar en cualquier momento, su etapa vital está llena de inestabilidad e
inseguridad en sí mismo. Eso es tal vez lo más precioso de la vida, el no
saber, nada sobre ella, nos deslizamos a través del camino sin saber que habrá
después, y de pronto en algún momento sin buscarlo directamente, la vida
adquiere sentido y se convierte en el motor fundamental de todas nuestras
acciones.
Ese es el
brillo extraño que no podía descifrar en sus ojos, es el brillo de una persona
que aunque ha vivido, deshace su pasado. Es el brillo de alguien que acaba de
nacer.
AUTOR: DIANA CAROLINA PLAZAS
Un nacimiento mutuo mi querida amiga...y ahora mío también gracias Zhumari
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