martes, 1 de mayo de 2012

TODO AGUARDA SI SUEÑAS



A propósito de mi experiencia con seres humanos problematizados



Es difícil describir con precisión lo que irradia su mirada; no se trata propiamente del brillo que puede entrañar la mirada de un niño con su inocencia y alegría, es un brillo intenso y diferente, es como si dentro de sus ojos se pudiera leer sus ganas de explorar el mundo, de llevar a cabo tantos sueños y fantasías, sus miedos y afectos; en una cárcel formada por la soledad, la tristeza, el sinsentido y la agonía que impregnan su mirada y generan en quien lo ve fijamente, esa ambivalencia de sentimientos.

En nuestro primer contacto nos acercó una sonrisa, y ahora que lo pienso es extraño, que haya sucedido así considerando la poca empatía que siente hacia los desconocidos. Al verlo, se distinguen sus grandes ojos color miel intenso, su tez trigueña con algunas marcas portadoras de sentido, sus dientes perfectos pero escondidos casi todo el tiempo, su estatura de 1.75m aproximadamente, su cuerpo que no es flaco, ni corpulento, pero adquiere este último apelativo por la ropa que usa y sus brazos con algunos tatuajes desdibujados con el tiempo.

El panorama inicial de Brayan Yesid desde lo físico, puede no generar ninguna sensación de extrañeza, bueno tal vez que se ve un poco mayor para su edad real de 17 años; pero en general muestra las características de cualquier adolescente de su edad. Si sólo pudiera orientar el conocimiento a ese aspecto, sería fácil definirlo; al conocerlo poco a poco, tarea que no ha sido fácil, se van tejiendo alrededor de ese simple muchacho, múltiples eventos cargados de tristeza, fortaleza, lealtad y agresividad, siendo estas las principales temáticas que le acogen, y que, inevitablemente desvían la mirada de ese simple muchacho, a ese ser humano complejo que ha tenido que afrontar todas las vicisitudes de una vida y  que, en esa corta edad ha sabido encarar de la forma que le ha sido posible, lo que la vida le ha otorgado.

 

ACERCA DE LOS DILEMAS CON LAS MUJERES


No puedo negar que Brayan Yesid llamó mi atención por ser lindo, atractivo, por eso tal vez lo miré primero; a él también le parecí una muchacha, linda simpática, de pronto porque estaba fuera de los parámetros que está acostumbrado a ver comúnmente. Pude notar que pese a su iniciativa, mi respuesta lo intimidó por su piel ruborizada y risa nerviosa, lastimosamente esa ha sido una de las pocas veces que lo he visto con tal alegría durante esas visitas en las que establecimos lo que podría denominarse como pequeña amistad.

“Es que se ven muy bacanos, además no me costaron nada porque me los hizo un amigo”. Para él, sus tatuajes son una forma de demostrar superioridad, diferencia, ruptura con las reglas, y vanidad en el sentido que los usa para decorar su cuerpo, en especial sus brazos a los que cuida ejercitándolos contantemente haciendo “barras” o algunas “lagartijas”, cada vez que puede. Las actividades en las que se basa la vida de Brayan Yesid son variadas;  jugar “micro”, ir a tomar con los del parche (eso si cuando hay platica), escuchar música, visitar a su hija y de vez en cuando salir con una que otra vieja, son las cosas que más le gusta hacer.

Una de sus mayores habilidades se refiere a las mujeres, sus historias con respecto a ellas son diversas, unas con desenlaces tristes, otros felices, y otros inconclusos simplemente. Las situaciones se dan si previo aviso, y en las cuestiones sentimentales es mejor intentar no entenderlas; cuando se está bien con alguien, por algún motivo las cosas fracasan y queda siempre ese sinsabor interno por no haber actuado de la mejor forma con esa persona y haberla valorado en todo su sentido. Por el contrario cuando se cree que tal vez esa persona no es la indicada, y la relación se asume superfluamente, eventos inesperados ocurren y de ahí en adelante es imposible desligarse de esa persona.

Esto último puede describir el caso de Brayan Yesid, desde sus 9 años ha tenido muchas “amiguitas” o noviazgos pequeños: altas, flacas, rubias, morenas, bajitas, de ojos negros, azules, tiernas, malgeniadas; han sido más o menos los prototipos que han pasado por su vida. “Para mí todas son lindas siempre y cuando se porten bien con uno y sepan besar, eso sí, hay unas que aguantan más que otras, pero a la final todas son iguales”. Como en casi todos los casos siempre hay alguien que logró llegar a un lugar que nadie más ha podido. Milena vivía en el mismo barrio que Brayan cuando él tenía 15 años, ella era mayor que él 2 años y nunca mostró mayor interés en sostener algo serio, pero aún así cuando podía se veía con Brayan y hacían el “plan completo”. Aunque él ya había iniciado su vida sexual 3 años antes, consideraba a Milena la única que verdaderamente le hacía sentir, pues las otras eran pasajeras y no más. Sin darse cuenta y en menos de lo que se imaginaba, sus sentimientos por ella se incrementaron y el tan solo verla era una necesidad. Ella siempre dejó claro que aparecía cuando podía pues no quería “mariquiar” con nadie.

Lamentablemente, el corazón no es fácil de gobernar, los afectos se construyen, se solidifican y desprenderse de algo llámese amor o no, es difícil cuando hay una aparente sensación de completud. Milena se desapareció al año y desde entonces nada ha podido ser igual, aunque Brayan empezó a salir con otras mujeres, su recuerdo era y es aún algo imborrable. Katherin es la madre de su hija que nació hace menos de 1 mes.

“No me arrepiento de que haya nacido Andrea, mi hija es lo más hermoso que me ha pasado, es como esa fuerza que me incita a seguir aunque no esté cerca todo el tiempo; yo la siento y el sólo saber que está viva a mí me llena de alegría es del putas tenerla, y por ella es que estoy cambiando”. Lo que sucedió con Katherin fue producto de los tragos, para Brayan después de lo de Milena, era indispensable el sexo y cuando estaba con ella no usaba ningún tipo de protección porque ella le dijo una vez que por eso no se preocupara que ella ya tenía eso arreglado. Por eso cuando fue a la fiesta de Edwin su amigo del barrio, y se encerró en el cuarto con la prima de él, sólo se preocupó por desvestirla, tocarla y tener relaciones sexuales con ella pues desde que la había visto 2 meses antes le pareció que estaba muy buena. Después de eso no se volvieron a ver, sino como al mes y medio para comunicarle la noticia que iba a ser papá.

El núcleo familiar de Brayan está constituido por su mamá Beatriz y dos hermanas una mayor, Constanza de 20 años, y una menor, Marcela de 15. Ha estado rodeado por mujeres, por ello podría ser comprensible la inmensa sensibilidad que irradia y su forma espectacular de cortejar a cualquier mujer. Su padre nunca ha vivido con ellos, lo conoce mas nunca se hablan; la figura paterna la tomó él desde pequeño pero, desafortunadamente su relación con la mamá no ha sido la mejor y menos desde que dejó de estudiar hace un año, Brayan cuando acabó noveno, decidió retirarse del colegio porque sabía que eso tal vez no era lo que le iba a permitir darse y darles a quienes amaba un mejor futuro, así que empezó a buscar oportunidades para conseguir dinero. Constanza ya no vive en la casa porque a los 18 años quedó embarazada y se fue a vivir con su novio el cual actualmente está esperando otro hijo, ella es la que vive pendiente de lo que sucede con Brayan, intentó reincorporarlo al colegio, pero fue imposible por la rebeldía de su hermano; y ahora con el nacimiento de Andrea trata de colaborarle con leche, ropa o algunas cosas ya que la situación de ella no es que sea la mejor, pues no trabaja y su “marido” tiene un trabajo como vigilante y devenga escasamente un salario mínimo. 

Marcela, vive con su mamá y está en el colegio pero últimamente su rendimiento y actitud ha sido motivo de conflictos, ya que al parecer ingresó a una pandilla y está consumiendo marihuana, bazuco y otras sustancias psicoactivas. Doña Beatriz no hace mayor cosa al respecto, siempre trabajó en casas de familia pero ahora a sus 42 años tiene un problema en la pierna derecha y continuos dolores de cabeza que le impiden trabajar como antes, entonces de vez en cuando lava ropa, o plancha en algunas casas. El problema económico es lo principal en ese hogar, por eso también Brayan decidió ayudar en ese sentido y hace 5 meses se fue de la casa por eso y, especialmente, porque la mamá no decidió apoyarlo con el embarazo de Katherin.

Es extraño pero la única mujer que en este momento hace menos pero ha sido la que ha movilizado a Brayan, es Andrea. Esa pequeña semilla que surgió azarosamente, tal vez en el  momento debido antes de que este hombre de 17 años empezara a caer en un abismo sin fondo, sin posibilidad de devolverse, un mundo que lo estaba consumiendo y que amenazaba con acabar todo lo que concebía como su existencia en menos de nada, en menor tiempo que el que puede emplearse para ver las estrellas y contemplar el amanecer.
 

UNA REALIDAD INELUDIBLE

Es propio de reflexión, pensar que si pudiésemos como seres humanos escoger desde un principio la realidad que quisiéramos vivir, cómo sería vivirla y con quién querríamos vivirla; tal vez nuestro sufrimiento durante ella se vería atenuado e incluso suprimido. No se puede precisar si fuese factible, quizá sí, quizá no. Quizá el dolor, la tristeza, la soledad, son inherentes a la condición humana y el alternar continuo de esos estados es el que posibilita nuestro crecimiento personal y sentido de pertenencia con la vida. Todo lo que se pueda decir, no tiene una última palabra, la realidad es diferente para cada uno de nosotros, la forma en cómo le asumimos, y si es portadora de alegrías y tristezas es también una cuestión individual. 

En Brayan es notoria la ausencia de esa figura paterna y su intento continuo por encontrarla fuera de su hogar. Siempre le ha gustado relacionarse con personas mayores, sus mejores amigos siempre lo sobrepasan en 5 ó 6 años. Nunca le ha gustado que lo consideren como un niño y, en efecto, al hablar con él en ocasiones da la impresión de que se hablara con un joven de 20 a 22 años. En el colegio cuando estaba en sexto grado se relacionaba con los de décimo, inicialmente lo manipulaban y se convertía como en el servidor de ellos, pero conforme fue creciendo, sus labores y estatus aumentó pero así mismo las exigencias sociales también lo hacían.

Desde los 13 años empezó a consumir alcohol frecuentemente, sobretodo por los partidos de microfútbol que se organizaban en la cancha del barrio. Es común que en localidades de estratos 1 y 2, el dinero escasee para muchos aspectos, pero para todo lo que son vicios nunca hace falta. Aparte del gusto que tenía por tomarse una que otra “pola” de vez en cuando, la presión que sus amigos ejercían para que lo hiciera era demasiada como para rehusarse a hacerlo. Más adelante el grupo comenzó a interesarse en cosas más fuertes, pero así mismo la cantidad de dinero requerido era mayor, por eso necesitaban estrategias para conseguir dinero fácil y rápido, para invertirlo en drogas y alcohol. “Nunca le vi nada de malo a eso, igual no se puede negar que los viajes que uno se pega son lo más bacano porque lo llevan a otro lado y lo hacen olvidar de toda la mierda que vive uno en la familia, además es algo normal por lo que todos pasamos... Lo malo que le empecé a ver es cuando uno ya no quiere hacer más que estar en eso, todo el tiempo y deja de preocuparse por lo que queda” 

La plata, la conseguían robando a las personas que tenían más dinero, para Brayan el mal reside en hacer mal a quienes carecen de oportunidades; pero a quienes están bien, qué tantas consecuencias puede traerles el perder un poco de su fortuna. Siempre lo ha visto así y en sus palabras se nota un claro resentimiento hacia quienes la vida les ha tocado un poco más fácil. Desde pequeño, mas que vivir con necesidades, ha convivido con las carencias, el papá respondió hasta que él tuvo 3 años, teniendo siempre otro hogar. Su mamá intentó reconstruir varias veces su vida, y la única vez que todo parecía iba a salir bien, por una bala perdida murió esa persona quien hubiese podido ser el padre sustituto, el padre real para Brayan y su familia. Desde esa última vez, hace 5 años, no ha habido otra persona que se acerque.

“Afortunadamente ningún hijueputa se ha aprovechado de mis hermanas, porque yo si he tenido amigas que los padrastros las violan, las tocan y lo peor es que nadie les hace nada, porque les importa más tener comida que un poquito de respeto”. Aunque Brayan nunca usa la muerte de Efraín su padrastro, como justificación de su posterior ingreso a las drogas, es evidente que ese duro golpe influyó contundentemente en la serie de decisiones que tomaría de aquí en adelante.

Muchos sueños recorren la mente de cada ser humano sea cual sea su situación, los mundos posibles que nos lleva a construir el pensamiento, guían muchas veces el camino de nuestra existencia pero también, al darse el choque entre ese mundo ideal y mundo real, se desprenden frustraciones, tristezas que se van elaborando poco a poco. Brayan tiene grandes aptitudes, en muchas ocasiones quise que dibujara algo pero fue imposible. Un día casualmente me estaba hablando de Andrea y empezó inconscientemente a dibujar un rostro femenino, un paisaje, y varios símbolos musicales y afectivos. La calidad de tales dibujos era excelente y me sorprendió, dado el antecedente de su negativa a dibujar, él me dijo que antes si le gustaba dibujar demasiado, incluso en el colegio varios profesores lo habían felicitado y le pronosticaban buenas cosas en este campo, pero desde que empezó con el vicio y la vida con sus “parceros”, eso ya había perdido importancia. Además de sus habilidades artísticas, Brayan quería estudiar ingeniería civil, ya que esta carrera ofrecía la posibilidad de construir, de modificar los espacios para que las personas vivieran mejor.

Al enfermarse su mamá, decide dejar el estudio porque sabe que así acabe el bachillerato, la posibilidad de estudiar en una universidad es casi imposible, además ya había estado haciendo pequeños negocios que le mostraron que había más fáciles y mejores formas de conseguir el dinero. “Mi mamá si sospechaba que yo estaba en algo raro, y Constanza esa sí que se las pilla todas, pero igual cuando yo llegaba con plata o cosas para el bebé de mi hermana, a nadie le importaba de donde salía ni en qué problemas estaba metido. Así es cuando uno necesita, casi nada importa, sobrevivir es lo que importa”.

La delincuencia en la adolescencia implicó para Brayan bastante dinero, pero  también, la ausencia de límites y proyección, llevaron a que derrochara el dinero y éste se invirtiera en rumba y vicio. El sentirse respaldado por un grupo de amigos, aparentemente brinda seguridades y compañía que puede fortalecer a esa persona que está creciendo y va por el mundo llena de ambivalencias. Esos momentos de minusvalía, cuando su autoestima decaía fácilmente y el apoyo que encontraba a su alrededor era pasajero y conveniente, incrementaban sus encuentros con las drogas.

Inicialmente se quedaba en casa de Edwin, quien vivía solo y ocasionalmente con alguna de sus novias, ó donde Diego ó Carlos. Con el tiempo no era importante ver donde dormía, a veces llegaba a su casa, ó iba donde Constanza que vive con el marido en el barrio del lado. Durante el  noviazgo con Milena, no se le veía por la casa, ni por el barrio, con ella se quedaba en otros lugares, donde sólo pudieran estar los dos, sin nadie que los molestara. En este momento no tiene donde vivir, pero tampoco quiere volver a la casa. Intentar salir del mundo de las drogas es difícil porque es negar de un momento a otro todo el mundo que hasta el día de ayer era propio, y es fácil recaer por las desavenencias que entraña empezar de cero, haciendo las cosas, como Brayan las considera “al derecho”.


LA IMPORTANCIA DE LO MÁGICO

En medio de tantas cosas que podía estar viviendo, Brayan no perdía su capacidad para soñar. No se explicaba la razón de todo lo que tenía que vivir él y su familia. Constanza visitaba a Brayan en el colegio y llegaba muchas veces golpeada y otras veces, aunque sin marcas físicas, con dolores irreparables en el alma. Hoy en día y puede ser objeto de reflexión nuevamente; ¿qué posibilidad existe de construir una relación sentimental real, duradera donde cada una de las partes piensa en el otro y hace lo posible para transmitir su amor? Las parejas se construyen y, lastimosamente, las intenciones son distintas, nunca es sabido hasta qué punto el sentimiento gira en torno a la misma magnitud y sentido.

William, el esposo de Constanza, esposo no precisamente porque se hayan casado sino porque viven juntos desde hace 2 años, siempre trabajó como conductor hasta que le quemaron la buseta con la que trabajaba, en venganza por unos negocios de plata con los que había incumplido. Por su falta de estudio le quedaba difícil conseguir otro empleo, pero cuando consiguió trabajo con la compañía de seguridad todo parecía bien para esta familia. A Brayan nunca le inspiró confianza ese tipo, y más porque daba la impresión que miraba a Marcela más de lo debido; aún así respondió por el niño y como iban las cosas lo haría con este segundo hijo.

Constanza siempre ha sido reticente en el tema de la bebida y las drogas, Brayan cree que por eso es que ella trata de ayudarlo siempre para que se salga definitivamente y le ayuda con dinero de vez en cuando. William toma frecuentemente y es en ese estado, cuando agrede a su mujer.
“Si alguien ha sabido ser otra mamá para mí, es Constanza, yo la adoro, pero esa mujer no se quiere separar de ese man que la golpea, yo me siento mal por no hacer nada, pero es que la única vez que me metí, mi hermana se puso de parte de él, y casi me acaban entre los dos, por eso ya sé que cada quien hace lo que quiere, aunque no puedo negar que eso me raya resto”.

La razón de  lo que nos sucede no es fácil ni factible de encontrar a lo largo de la vida. Cuando eran pequeños, todos iban de vez en cuando a la iglesia del barrio porque les gustaba cantar y sentían que ese era un buen lugar donde de algún modo se respiraba paz. Las creencias religiosas de Brayan se constituyeron sobretodo cuando empezó con las drogas, obviamente era una intención paradójica la de refugiarse en la religión. “A pesar de que trataba ser valiente, me daba mucho miedo en todo lo que estaba metido, por eso no era suficiente confiar en los amigos del parche, sino que había que buscar alguien mas que me protegiera. Eso sí no faltaba la oración antes de cada vuelta y después para dar gracias, en ese momento creo que fue cuando más me apegué a Dios, aunque ahora veo que muchas cosas de las que hacía no estaban tan bien”.

 Un soplo de vida, sacude a cualquiera, la ilusión de algo nuevo, en un momento donde la penumbra amenaza con cerrar el telón de la vida, muestra que vale la pena soñar, creer, y reconstruir sobre lo que anteriormente no había esperanza. La vida ofrece esa posibilidad, aunque siempre sea un mismo personaje, las historias que surgen son diferentes a cada momento, todo depende de si el actor principal, quiere cambiar sus libretos para empezar una nueva obra. 


LA FLOR QUE CRECE SOBRE EL PANTANO


La localidad de Rafael Uribe Uribe, ubicada en el sur de Bogotá, se caracteriza por la economía informal, falta de servicios, insuficiente infraestructura para educación, familias monoparentales, delincuencia, violencia intrafamiliar, drogadicción; siendo estas las problemáticas más comunes. No significa que en otros lugares de la ciudad o del país, incluso del mundo, no se encuentre este tipo de población, pues realmente estos parámetros son comunes en casi cualquier lugar. Brayan y las personas del barrio Molinos son población vulnerable, que oscilan en estrato 1 y 2, en ocasiones hay personas que no poseen acceso a los servicios básicos y por eso difícilmente se ubican en un estrato. “Nadie llega aquí porque quiere, sino porque le toca”, las personas debido a su difícil situación económica acceden a una vivienda humilde, exponiéndose a las difíciles condiciones sociales;  un medio lleno de violencia, robo, sin mayor acceso a recursos por constituirse como una población marginada, donde llegan desplazados, y personas que intentan día a día ganarse lo del sustento para vivir un instante más.

En los adolescentes se aprecia la formación de grupos. Es usual encontrar a los muchachos reunidos por el hip hop, el rock, el fútbol, la droga; en fin, cualquier cosa que pueda llevarles a la construcción de su identidad. Cuando Brayan me mostraba algunas de las letras que componía para su grupo de rap, era como si su corazón se abriera por un instante y mostrara el lado más profundo; un modo indirecto de conocer el color de su alma, de sus sueños, de sus miedos. “La música me relaja, es un video totalmente diferente, que le deja a uno expresar lo que siente”.

Pueden dedicarse a buscar lo necesario para vivir, pero aún así hay momentos de ocio, y es agradable ver que a pesar de las condiciones coartadoras del entorno, en muchos jóvenes hay deseos de salir adelante, de poder ofrecer un mejor futuro a su familia o tan sólo a sí mismos.

Al protagonista de esta historia le ha cambiado la vida, nunca creyó que por la rueda de la fortuna, apareciera de nuevo con los pies sobre la tierra buscando modos para salir adelante y ofrecerle a quien es ahora su motivación principal, lo mejor para su vida. Desde las otras especies se aprecia cómo el proteger a sus crías es lo más importante, y pasan cualquier tipo de necesidades y peripecias por ello. Esta realidad no dista mucho de la especie humana; muchas veces sentimos que nuestro papel en la tierra carece de significado, que sucumbimos frente a cada obstáculo y que nuestra fuerza interna no puede responder a las exigencias del medio; así, estamos muertos en vida, sobrevivimos sin detallar cada segundo de permanencia.

Cuando llega esa nueva vida para Brayan, es la oportunidad de rehacer su camino, es una demostración del más allá de que debe continuar y salir de su mundo de drogas y alcohol. Siempre hay esa oportunidad para reconstruir. Brayan, aparte de asistir al instituto donde nos conocimos, donde estudia, le dan alimento y ayudan a conseguir trabajo en su media mañana; trabaja en una taberna como mesero de 4 de la tarde a 3 ó 4 de la mañana; se gana veinte mil pesos y cómo no tiene donde vivir y por el momento prefiere no invertir su dinero en esto, para colaborar al máximo a Andreita, duerme en el parqueadero del lugar hasta que son las 7 y vuelve al instituto. “Mi hermana Constanza me está apoyando mucho y yo sé que voy a salir adelante, no solo por esa niña que me da alegrías, sino por mi mamá y Marcela que están muy paila en este momento”.  

No hay certidumbres sobre un futuro cercano para Brayan, las motivaciones pueden fluctuar en cualquier momento, su etapa vital está llena de inestabilidad e inseguridad en sí mismo. Eso es tal vez lo más precioso de la vida, el no saber, nada sobre ella, nos deslizamos a través del camino sin saber que habrá después, y de pronto en algún momento sin buscarlo directamente, la vida adquiere sentido y se convierte en el motor fundamental de todas nuestras acciones.

Ese es el brillo extraño que no podía descifrar en sus ojos, es el brillo de una persona que aunque ha vivido, deshace su pasado. Es el brillo de alguien que acaba de nacer. 

AUTOR: DIANA CAROLINA PLAZAS


1 comentario:

  1. Un nacimiento mutuo mi querida amiga...y ahora mío también gracias Zhumari

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